Actualizado 12/01/2015 09:55 CET

José Ortega Cano, sus últimas declaraciones antes de entrar en prisión

Declaraciones de José Ortega Cano antes de entrar en prisión
Foto: ÓSCAR ORTIZ

MADRID, 12 Ene. (CHANCE) -

   El pasado viernes José Ortega Cano se marchó de Madrid rumbo a Zaragoza donde al día siguiente tenía que firmar en una comisaría de la ciudad y posteriormente el domingo ingresar de nuevo en prisión tras haber disfrutado de sus primeros seis días de permiso.

   El torero salió de la cárcel el pasado 5 de enero en lo que constituía su primera salida desde que ingresara en prisión hace ocho meses, concretamente el 24 de abril. Su cambio físico, para mejor, ha sido toda una sorpresa para todos: visiblemente más delgado pero con un aspecto rejuvenecido con el pelo más oscuro y una moderna perilla, José Ortega Cano abandonaba las instituciones carcelarias de la mano de Ana María Aldón, la madre de su hijo y quien ha estado junto a él en todo momento desplazándose incluso a Zaragoza con su hijo José María Ortega para estar junto a él.

   Ese mismo día ponían rumbo a Madrid donde apenas ha salido de casa, aunque eso sí, ha recibido la visita de familiares y amigos que estaban deseando verlo, entre ellos José Fernando quien estos días ha podido abandonar la clínica López Ibor en la que continúa ingresado para superar sus problemas de adicciones y psicológicos.

   Aunque ingresado en prisión, José Ortega Cano ha mostrado una gran preocupación por el estado de su hijo José Fernando, cuyas evoluciones ha seguido atentamente desplazándose incluso a la clínica para hablar con el director, según nos contaba él mismo minutos antes de viajar a Zaragoza.

CHANCE: ¿Se marcha con pena?
JOSÉ ORTEGA CANO: No hay más remedio, el cumplimiento es el cumplimiento.

CH: ¿Ha disfrutado estos días?
JOC: Sí, he estado muy bien con la familia.
  
CH: ¿Cuándo solicitará el siguiente permiso?
JOC: Sé que habrá un permiso cuando pase un periodo de un mes y medio o dos meses pero no se más.
  
CH: ¿Es cierto que mañana tiene que ir a la comisaría a firmar?
JOC: Sí, hay que ir, es lógico.

CH: ¿Cómo ha visto a sus hijos? Porque es algo que le preocupaba mucho.
JOC: Me voy tranquilo porque he estado hablando con el doctor López Ibor y me ha dicho que está seguro de que José Fernando se va a recuperar, que lleva buen camino y eso me hace tener tranquilidad.

CH: También está orgulloso de su hija Gloria Camila.
JOC: Sí, es muy joven y algunas cosas no me gustan pero se está portando muy bien.

CH: ¿Ana María seguirá yendo a las visitas?
JOC: Ella como un clavo, es fiel. No me deja ni un minuto. Lo llevamos muy bien y hace que mi estancia sea más llevadera.
  
CH: ¿Qué piensas de las críticas sobre que tu perdón no es tan sincero?
JOC: Las cosas se hacen cuando se sienten y no quiero insistir en lo mismo.
  
CH: ¿Qué tal está tu hermana Conchi?
JOC: Bien, estuvimos ayer viéndola, ha sido una operación de vesícula.
  
CH: ¿Ya tenemos fecha para la boda o no?
JOC: Todavía no pero la intención es ésa.
  
CH: ¿Quién se ocupa de todos sus negocios durante el tiempo que está en prisión?
JOC: Mi cuñado Aniceto, Mi hermano Paco y unos socios. Está todo contemplado aunque tampoco están las cosas para tirar cohetes.

   José Ortega Cano ya ha cumplido un cuarto de la pena de prisión a la que fue su responsabilidad en el accidente de tráfico en el que falleció Carlos Parra, el 28 de mayo de 2011. Una condena de 2 años, 6 meses y un día y una pena de multa de 181.000 euros para la viuda e hijos del fallecido en el accidente.

   La pareja llegaba el pasado viernes a Zaragoza a la urbanización en la que se encuentra la vivienda que alquilaron para que Ana María pudiera estar más cerca del torero.

   Además su abogado tiene el despacho en la capital aragonesa y antes de ingresar de nuevo en prisión, decidió hacerle una visita en compañía de su esposa y una amiga de la familia. Más moderno y rejuvenecido que nunca con una moderna perilla, lució uno de sus habituales looks con vaqueros, chaquetón azul con detalles en rojo y chaquetón marino. Sin embargo en su rostro no se aprecia la alegría de días atrás.

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