Publicado 18/11/2015 11:32CET

María Teresa Campos sale de una nueva revisión rutinaria

   MADRID, 18 Nov. (CHANCE) -

   María Teresa Campos vuelve a saborear las mieles de éxito. Acaba de ser galardonada con la Antena de Oro a la Mejor Presentadora y por si fuera poco su historia de amor con Edmundo Arrocet, su nuevo fichaje en su programa Que tiempo tan feliz marcha viento en popa. Recientemente aprovechó para someterse a una de sus revisiones rutinarias tras recuperarse favorablemente hace unos años de un cáncer de garganta.

   De nuevo se ha premiado su trayectoria televisiva, una carrera incomparable que la ha convertido en uno de los rostros más reconocidos del mundo de la comunicación. Como no podía ser menos, no podía faltar a su lado quien se ha convertido en su mejor apoyo y sobre todo en su alegría de vivir, su pareja Edmundo Arrocet.

   María Teresa tenía mucha gente a quien agradecer este premio y, como dijo antes de recogerlo, sólo esperaba mencionar a todos. "Eso es lo que más temo, porque siempre me olvido de alguien" reconoció. Una vez frente a los asistentes, la periodista comenzó su discurso recordando al equipo que ha trabajado con ella y comentando qué significa el premio. "Es la Antena de Oro a la resistencia mía y a la de los espectadores. Me emociona recibirla porque necesitaba una alegría" aseguró.

   Hace pocos meses vivía uno de los momentos más dolorosos de su vida tras el fallecimiento de su hermana menor, Araceli, también víctima de un cáncer. Era entonces cuando el humorista permanecía a su lado en todo momento. No cabe duda de que la popular locutora y el humorista siguen siendo la viva imagen de la felicidad después de más de dos años juntos.

   Desde que ella misma padeciera el azote de esta terrible enfermedad, que también sufrió su hija Terelu, cumple rigurosamente con sus revisiones correspondientes. Fiel a su estilo eligió para la ocasión un pantalón marrón, botines y abrigo animal print, uno de sus preferidos. Estuvo acompañada por una persona de su círculo más íntimo ante la ausencia, obligada por motivos profesionales, de su pareja.

   Al término del exhaustivo examen abandonó las instalaciones acompañada por su médico habitual. Ambos disfrutaron de una animada charla como si de dos buenos amigos se tratase.