Actualizado 21/02/2011 22:28 CET

La fiesta multicolor de Adolfo Domínguez

Modelos de Adolfo Domínguez en Cibeles
EP

MADRID, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -

Adolfo Domínguez cerró la cuarta jornada de la Pasarela Cibeles. El diseñador ha apostado por dibujar una mujer elegante y sofisticada, pero que no renuncia a su feminidad. Para el hombre, escoge remarcar una personalidad marcadamente varonil, y aparece como el dueño de su destino.

La colección de Adolfo Domínguez para mujer se perfila en dos vertientes. En la primera encontramos una silueta femenina que destaca por los vestidos entallados y con faldas que se extienden hasta las rodillas. Para muchos vestidos de esta vertiente el diseñador escoge una profusión de prendas, ablusonadas, que va superponiendo en la parte superior del cuerpo. Otro elemento que se repite son los pantalones acampanados, combinados con blusas de tul holgadas, un conjunto que ofrece plena comodidad para la mujer de hoy en día.

Como factor intermedio a la segunda vertiente de la colección nos encontramos con vestidos que no llegan a cubrir la rodilla, realizados en colores de tonalidad media, como el rojo pétalo de rosa, combinado con el marrón y otros colores ocres. La parte superior de los vestidos tiene como objetico remarcar los hombros de la mujer, que ofrecen una visión elegante, pero consciente de la sensualidad de sus atributos. La feminidad de todo el conjunto está potenciada por los tacones de tacón ancho de los zapatos, de una amplia gama de colores.

La segunda vertiente de la colección se caracteriza porque el diseñador da rienda suelta a la paleta de colores que otorga a sus diseños: colores chillones y ácidos como el verde, naranja y amarillo fosforito se combinan con el negro, tanto en los vestidos como en los pantalones y blusas. Además la combinación del colorido no termina ahí: también es común la fusión de los colores ácidos entre ellos, con el blanco o con el marfil, por lo que el producto resultante es un auténtico festival de colorido.

Para la última parte de la colección Adolfo Domínguez se ha reservado los vestidos de noche: de largos vuelos y ceñidos en los hombros (muchas veces desnudos) y cintura para remarcar la feminidad, llenos de estampados de múltiples colores chillones y de variadas formas.

Para el hombre, el diseñador se inclina por remarcar la masculinidad. Los colores suelen ser lisos, como el gris neutro, el azul marino, mostazas y los naranjas óxidos, dejando en un papel secundario a otros más vivos, como el rojo. Las formas de los trajes para el hombre son geométricas. Se otorga una importancia primordial a los pantalones holgados, aunque Domínguez juega más con los volúmenes de camisas y jerséis, y sobre todo, con los abrigos de gran tamaño y las enormes parcas.

Los complementos destacan por su sobriedad, y sólo se centran en dos aspectos: los bolsos y los zapatos. Los bolsos para la mujer pueden ser de diferentes tamaños y volúmenes. El calzado para ella se materializa en zapatos y botas de variados colores: negros, rojos, marrones y grises perla. Para él también es común el uso de bolsos de varios tamaños, y predominan las botas marrones con cordones.