Una X marca el punto central de la Vía Láctea

Actualizado 20/07/2016 11:27:44 CET
La X en el centro de la Vía Láctea
NASA/JPL-CALTECH; D. LANG/DUNLAP INSTITUTE

   MADRID, 20 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Astrónomos han constatado que una enorme estructura en forma de X preside el centro de nuestra galaxia, un hecho sugerido por los modelos pero no observado directamente.

   "Había controversia sobre si la estructura en forma de X existía" o si podría tratarse de un fenómeno con otra explicación, explica Dustin Lang, investigador asociado en el Instituto Dunlap de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Toronto y co-autor del estudio que describe el descubrimiento.

   "El objetivo de nuestro trabajo da una buena vista del centro de nuestra propia galaxia. Creo que ha proporcionado una muy buena evidencia para la existencia de la estructura en forma de X".

   Los resultados aparecen en la edición de julio de la revista Astronomical Journal. El autor principal es Melissa Ness, un investigador postdoctoral en el Instituto Max Planck de Astronomía en Heidelberg.

   La Vía Láctea es una galaxia espiral barrada: miles de millones de estrellas agrupadas en una estructura 100.000 años luz de diámetro. Consta de dos brazos espirales, una forma de barra que cruza por el centro y un abultamiento central de estrellas. La protuberancia central se asemeja a una caja rectangular cuando se ve como lo vemos desde el plano de la galaxia. La estructura en forma de X es un componente integral de la protuberancia.

   Los astrónomos creen que el bulto podría haberse formado de dos maneras diferentes: cuando la Vía Láctea se fusionó con otras galaxias, o sin la ayuda de influencias externas, como un crecimiento de la barra, que se formó por la evolución del disco galáctico. El hallazgo de Lang y Ness apoya este segundo modelo para la formación de la protuberancia y la X galáctica.

   Esta vista más clara de la protuberancia surgió cuando Lang volvió a analizar los datos previamente publicados desde el Wide Field Infrared Survey Explorer (WISE), un telescopio espacial lanzado por la NASA en 2009, que inspecccionó en luz infrarroja tres cuartas partes de mil millones de galaxias, estrellas y asteroides.

   "El bulto es un signo clave de la formación de la Vía Láctea", dice Ness. "Si entendemos el bulto vamos a entender los procesos clave que han dado forma a nuestra galaxia. La forma de la protuberancia nos habla de cómo se ha formado. Vemos la forma de cuadrada y la morfología claramente en la imagen de WISE y esto demuestra que los procesos de formación interna, han sido los que impulsan la formación de protuberancia."

   Se evidencia que nuestra galaxia no experimentó grandes eventos de fusión desde que la protuberancia se formó. Si se hubieran producido, las interacciones con las demás galaxias habría alterado su forma.