Primera evidencia de restos gigantescos de explosiones de estrellas

Actualizado 09/01/2019 19:01:38 CET
Remanente de explosión estelar
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   MADRID, 9 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Astrofísicos han encontrado la primera evidencia de restos gigantescos formados por explosiones repetidas en la superficie de una estrella muerta en la Galaxia de Andrómeda.

   Estos 'super remanentes', a 2,5 millones de años luz de la Tierra, miden casi 400 años luz de diámetro.

   Una enana blanca es el núcleo muerto de una estrella. Cuando se empareja con una estrella compañera en un sistema binario, puede potencialmente producir una explosión de nova. Si las condiciones son las adecuadas, la enana blanca puede extraer gas de su estrella compañera y cuando se acumula suficiente material en la superficie de la enana blanca, se dispara una explosión termonuclear o 'nova', que brilla un millón de veces más que el Sol e inicialmente se mueve a hasta 10.000 kilómetros por segundo.

   Para el trabajo, los científicos examinaron la nova 'M31N 2008-12a' en la Galaxia de Andrómeda, uno de los vecinos más cercanos a la Tierra. Usaron imágenes del Telescopio Espacial Hubble, acompañadas por espectroscopía de telescopios terrestres, para ayudar a descubrir la naturaleza de un gigantesco súper remanente que rodea la nova. Esta es la primera vez que un remanente tan grande se asocia con una nova, y su investigación aparece en 'Nature'.

   En el estudio participó el doctor Steven Williams, de la Universidad de Lancaster (Reino Unido), que trabajó en las observaciones de la nova con el Telescopio de Liverpool y ayudó a interpretar los hallazgos.

   "Este resultado es significativo, ya que es el primer remanente de este tipo que se ha encontrado alrededor de una nova. Esta nova también tiene las explosiones más frecuentes de todas las que conocemos, una vez al año. La más frecuente en nuestra propia Galaxia en solo una vez cada 10 años", explica.

VÍNCULOS CON SUPERNOVAS TIPO IA

   Además, comenta que también tiene vínculos potenciales con las supernovas tipo Ia, ya que así es como se esperaría que se comportara un sistema nova cuando es lo suficientemente masivo como para explotar como una supernova.

   Una supernova tipo Ia es causada cuando una enana blanca entera es destruida cuando alcanza una masa superior crítica, en lugar de una explosión en su superficie, como en el caso de la nova en este trabajo. Las supernovas de tipo Ia son relativamente raras. De hecho, no se ha observado una en la propia Vía Láctea desde la supernova de Kepler de 1604, que lleva el nombre del famoso astrónomo Johannes Kepler, que la observó poco después de su explosión, al año siguiente.

   El equipo simuló cómo una nova de este tipo puede crear una vasta cavidad evacuada alrededor de la estrella, barriendo continuamente el medio circundante dentro de una concha en el borde de un super-remanente en crecimiento.

   Los modelos muestran que el super-remanente, más grande que casi todos los remanentes conocidos de las explosiones de supernovas, es consistente con la acumulación de erupciones frecuentes de novas durante millones de años.

   El doctor Matt Darnley, de la Universidad John Moores de Liverpool (Reino Unido), que dirigió el trabajo, afirma que el estudio de M31N 2008-12a y su super-remanente podría ayudar a los científicos a comprender cómo algunas enanas blancas crecen hasta su masa superior crítica y cómo realmente explotan como supernova tipo Ia una vez que llegan allí. Y recuerda: "Las supernovas tipo Ia son herramientas críticas que se utilizan para descubrir cómo el universo se expande y crece".