TOLEDO, 10 Oct. (EUROPA PRESS) -
Alrededor de 73.000 personas en Castilla La Mancha, el 4 por ciento de la población, tienen pirosis o ardor de estómago, y casi 22.000 tienen pirosis nocturna, según el estudio SINERGE, de "Evaluación de la Prevalencia de Consulta por Pirosis Nocturna en Atención Primaria y su impacto sobre la Calidad de Vida, el Sueño y la Productividad".
La pirosis nocturna o ardor de estómago es el trastorno más frecuente y que más afecta a la calidad de vida de los pacientes con enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). No obstante, la pirosis nocturna es un trastorno infradiagnosticado y se estima que un alto porcentaje de pacientes no está tratado o se automedican.
Según los resultados del estudio, el primero realizado en España sobre esta dolencia, la pirosis nocturna, que padece el 40 por ciento de los pacientes con pirosis, reduce en un 40 por ciento la productividad de las actividades diarias de los pacientes, siendo una causa frecuente de consulta que se asocia a un impacto negativo sobre la calidad de vida, el sueño y la productividad.
El estudio ha sido coordinado por el Grupo SINERGE, un equipo integrado por especialistas en aparato digestivo con el objetivo de informar, divulgar y formar a la opinión pública en todos los aspectos de este trastorno.
Además de estimar la prevalencia de consulta por pirosis nocturna en pacientes atendidos en consultas de Atención Primaria en España, se ha evaluado el impacto de la pirosis nocturna sobre la calidad de vida, el sueño y la productividad en comparación con el producido por la pirosis no nocturna.
Los pacientes con pirosis nocturna ven empeorado el componente físico de la calidad de vida en mayor medida que aquellos con pirosis no nocturna o con hipertensión arterial no controlada. En cuanto al sueño, los resultados indican que todos los pacientes con pirosis nocturna muestran alteración del sueño y duermen significativamente peor que los pacientes con pirosis no nocturna y aquellos con hipertensión arterial.
Las complicaciones de la pirosis nocturna, debidas al reflujo nocturno, pueden ser esofágicas y extraesofágicas, con síntomas pulmonares y otorrinolaringológicos, debidos a la llegada del ácido a la garganta y van desde daños en las cuerdas vocales, laringitis, apnea, ronquera o erosión dental.
En el estudio han participado 108 médicos de Atención Primaria de toda España, que durante tres semanas recogieron información sobre el número total de consultas atendidas. De todos los pacientes atendidos, 778 (476 con pirosis, 198 hipertensos y 104 diagnosticados de depresión y con sintomatología en el momento de acudir a la consulta) fueron incluidos en el estudio.