MADRID, 16 Nov. (EUROPA PRESS) -
La aspirina reduce el riesgo de ictus isquémico en mujeres hasta en un 17 por ciento y no protege a los hombres frente a este mal, según un estudio de la Universidad de Duke. La investigación también muestra que en los hombres la aspirina aumenta hasta un 69 por ciento el riesgo de ictus hemorrágico mientras que en este caso no posee efecto en las mujeres. Las conclusiones del estudio se han hecho públicas durante las sesiones científicas anuales de la Sociedad Americana del Corazón que se celebra estos días en Dallas (Estados Unidos).
Los investigadores explican que durante un ictus, las neuronas cerebrales son dañadas o mueren, provocando consecuencias en el paciente derivadas del tamaño de la lesión y el lugar del cerebro en el que ésta se produce. El ictus isquémico, en el que se bloquean las arterias que suministran sangre al cerebro, representa cerca del 83 por ciento de todos los ictus que se producen. La forma hemorrágica del ictus, que suele tener repercusiones más serias para el paciente, se produce cuando los vasos sanguíneos del cerebro se rompen, conduciendo a una acumulación de sangre en el cerebro que puede llegar a ser mortífera.
En un metaanálisis de más de 95.000 pacientes los investigadores han demostrado que la aspirina puede reducir el riesgo de ictus en mujeres, pero parece no tener efecto protector en los hombres. Además, los investigadores descubrieron que la aspirina aumenta el riesgo de ictus hemorrágicos en hombres y no posee ningún efecto en las mujeres. En la forma más común de ictus, el isquémico, en el que se bloquea el flujo sanguíneo en una parte del cerebro, la aspirina no tuvo efectos protectores en los hombres pero redujo la incidencia en las mujeres.
Los científicos combinaron los datos de seis pruebas clínicas diferentes, lo que resultó en un total de 95.456 pacientes participantes, que no padecían enfermedad de la arteria coronaria. De estos pacientes, 51.342 eran mujeres. Las pruebas supusieron la comparación de dosis bajas de aspirina frente al placebo en la prevención de la enfermedad cardiovascular.
En las mujeres que participaron en estas pruebas, el uso de la aspirina se asoció con una reducción de un 17 por ciento en el riesgo de ictus. En el caso de los hombres, el uso de la aspirina se asoció con un aumento no significativo del 13 por ciento en el riesgo de ictus.
Cuando los científicos se centraron en el ictus isquémico, descubrieron que el uso de aspirina se asoció con una reducción del 24 por ciento en el riesgo en mujeres, en comparación con la ausencia de efecto en el caso de los hombres. En el ictus hemorrágico, las tendencias fueron opuestas: la aspirina no presentó efectos significativos en las mujeres, pero en los hombres, la aspirina se asoció con un aumento del 69 por ciento en el riesgo.
Según Jeffrey Berger, autor principal del estudio, las razones o mecanismos que subyacen a las diferencias de género en la capacidad de la aspirina para evitar el ictus no están claras y requieren de nuevos estudios. La cuestión principal que surge del estudio, señala Berger, es que podrían existir diferencias de género en la respuesta a los fármacos prescritos a los pacientes.