MADRID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -
El consumo de caramelos y chicles no desempeña un papel primordial
en el desarrollo de obesidad y la caries dental, ni tiene una
relación causal demostrada con una mayor incidencia de diabetes,
según se desprende de un estudio realizado por la Asociación Española
de Dietistas Nutricionistas (AEDN), que por el contrario concluye que
su ingesta puede incorporarse a una dieta sana y equilibrada,
constituyendo una vía apetecible por la aportar nutrientes necesarios
al organismo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en una
alimentación óptima al menos el 55 por ciento de la energía total
debería proceder de los hidratos de carbono de distintas fuentes,
además de un consumo moderado de alimentos ricos en azúcar
equivalente al 10 por ciento del total de la energía, por lo que los
caramelos o chicles, con un aporte medio de 17 calorías por unidad,
consumidos de forma ocasional y con una frecuencia máxima de cuatro
veces al día no constituyen causa de obesidad, asegura el informe.
Además, "no se ha podido demostrar" una relación de causa-efecto
entre el consumo de estos alimentos y la mayor prevalencia de
diabetes, en la que influyen otros elementos como los hereditarios y
la obesidad, explicó la representante de AEDN, Imma Palma, durante la
presentación en Madrid del estudio "Consideraciones sobre el consumo
de caramelos y chicles".
En cuanto a su vinculación con la salud dental, la investigación
asegura que los caramelos y chicles no tienen por qué ser un factor
de riesgo para la misma si se toman medidas preventivas, como la
higiene dental y el uso de dentífricos con flúor, para controlar los
que sí lo son.
En el mismo sentido, el doctor Ángel González, experto en
programas de prevención bucodental y profesor de Estomatología de la
Universidad Complutense de Madrid, recomendó visitar al dentista al
menos una vez cada seis meses y aumentar el control entre las
poblaciones de riesgo, personas cuya salivación sea muy escasa o
exagerada y aquellas que consuman medicamentos ricos en azúcar.
En su opinión, es la combinación de éstos los factores --y no sólo
uno-- lo que constituye un "alto riesgo de caries", además de una
ingesta superior a "un caramelo cada 20 minutos" o circunstancias
como una mala ortodoncia, que impide una higiene dental en
profundidad. En todo caso, insistió en la necesidad de "educar a los
niños" en el consumo adecuado de caramelos y chicles, más adecuado
después de las comidas, y la práctica de medidas de higiene
necesarias.
VIRTUDES DE SU CONSUMO
El estudio destaca por el contrario los beneficios de chicles y
caramelos, ricos en glucosa, proteínas, vitaminas y minerales. Éstos,
siempre que no sustituyan a los alimentos básicos de la dieta,
favorecen el aprendizaje y memoria en los niños, completan su dieta
de forma agradable, restituyen el gasto energético en deportistas y
personas muy activas y calman la ansiedad en quienes están a dieta o
intentan dejar de fumar.
Por otra parte, la tendencia internacional hacia los alimentos
funcionales, que a su valor nutricional añaden beneficios adicionales
para la salud, se ve reflejada también en los caramelos y chicles,
enriquecidos en muchas de sus variedades con edulcorantes, vitaminas,
minerales o fibras solubles.