MADRID, 1 Jul. (EUROPA PRESS) -
La Comisión del Codex Alimentarius, instrumento de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para la promoción de
prácticas de comercio justo, debatirá hoy en Roma la aprobación del
borrador de norma sobre leches fermentadas, que podría prohibir el
uso del término "yogur" para denominar a los productos lácteos
tratados térmicamente.
De aprobarse este borrador, se obligaría a los fabricantes a
denominar sus yogures como "leches fermentadas tratadas
térmicamente", según informa el Grupo Leche Pascual. Aunque la norma
no será vinculante, el Grupo Leche Pascual cree que "impondría una
barrera al comercio internacional de productos lácteos, impediría el
consumo en las regiones sin redes de frío y el desarrollo de
industrias locales".
Por este motivo, Pascual espera que no se alcance consenso y que
el borrador sea modificado en 2004 por el Comité de Leche y Productos
Lácteos del Codex Alimantarius.
A juicio del secretario general del Grupo Leche Pascual, Ricardo
Oñate, "la razón de que el proyecto de regulación presente unas
restricciones tan estrictas reside en el deseo de un grupo de
multinacionales, especialmente Danone y Yoplait, de crear algún tipo
de barrera para el comercio, con el fin de impedir el desarrollo de
yogures pasteurizados y proteger sus intereses comerciales".
"El yogur pasteurizado es un producto realmente competitivo para
los países emergentes, ya que mantiene todos los valores nutritivos
del yogur y no necesita frío, por lo que su comercialización es
posible en aquellos países en los que las altas temperaturas y las
deficiencias en las redes eléctricas impiden mantener la cadena de
frío. Además, el yogur pasteurizado es más barato al no soportar los
altos costes de la distribución en frío", agregó.
Desde este punto de vista, el responsable de Pascual cree que "la
aprobación del actual borrador del estándar de leches fermentadas
supondría un lamentable precedente dentro del Codex, que podría ser
utilizado en el futuro por otras compañías multinacionales a la hora
de implantar sus políticas comerciales globales, en detrimento de los
intereses de los países en vías de desarrollo".