Archivo - Gran Esfinge de Guiza - WIKIPEDIA - Archivo
MADRID, 7 Oct. (EUROPA PRESS) -
Según expertos del Museo Sueco de Historia Natura (Suecia) se ha descubierto una nueva especie de cocodrilo extinto en Egipto, que comparte algo más que su hábitat con la Gran Esfinge. El Herugavialis cairensis fue hallado en las mismas rocas utilizadas para construir el icónico monumento. Y, al igual que a la Esfinge le falta la punta de la nariz, al cocodrilo fósil también le falta la punta del hocico. El trabajo se publica en 'Royal Society Open Science'.
Los gaviales son un grupo de cocodrilos que se caracterizan por sus hocicos largos y delgados. Actualmente, solo se encuentran en ambientes de agua dulce en el subcontinente indio y el sudeste asiático, con apenas dos especies vivas: Gavialis gangeticus y Tomistoma schlegelii, el "falso gavial". Sin embargo, el registro fósil de los gaviales documenta una distribución casi global, que abarca más de 100 millones de años, con muchas especies que habitaban en ambientes marinos poco profundos.
En la década de 1920, se recuperaron varios fósiles de la Formación Mokattam, de 45 millones de años de antigüedad, en Egipto. Estos fósiles, incluido un cráneo casi completo, fueron descritos como pertenecientes a Tomistoma, debido a su parecido superficial con el falso gavial.
Sin embargo, los recientes avances analíticos en paleontología, incluido el uso de la tomografía computarizada para observar el interior del cráneo, permitieron a un equipo internacional de investigadores identificar varias diferencias entre el falso gavial y los fósiles de la Formación Mokattam. El equipo, integrado por miembros del Reino Unido, Suecia, Alemania y Egipto, estuvo dirigido por el doctor Paul Burke, investigador del Museo Sueco de Historia Natural en Estocolmo.
El cráneo de Herugavialis se conserva relativamente bien, pero una característica en particular llamó la atención de los investigadores: le falta la punta del hocico. "Dada esta coincidencia con la famosa ausencia de la nariz de la Gran Esfinge, decidimos nombrar al nuevo cocodrilo en honor al dios egipcio Heru, quien posiblemente fue la inspiración para este monumento emblemático", comenta el profesor Philip Mannion del University College de Londres, quien codirigió el estudio.
Herugavialis no era el único cocodrilo que habitaba Egipto en aquella época. Los entornos marinos poco profundos que cubrían gran parte de la región también albergaban al menos otras dos especies de gaviales.
"Durante gran parte de los últimos 50 millones de años, la región mediterránea albergó una gran diversidad de cocodrilos, incluidos los gaviales", apunta el autor principal, el doctor Paul Burke. "Sin embargo, esta diversidad fluctuó con el tiempo, aparentemente en correspondencia con los cambios en la temperatura global y el nivel del mar, antes de la desaparición de todos los cocodrilos en esta región como resultado de la desecación del Mediterráneo hace aproximadamente 6 millones de años", concluye.