MADRID, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de la Universidad de Nagasaki publican esta semana
en 'The Lancet' su descripción sobre cómo un descubrimiento al azar
de la localización del gen que codifica para el cerumen, o cera de
los oídos, podría ser un paso útil hacia un mejor entendimiento de
las glándulas apocrinas.
Existen dos formas de cera en el oído humano, la húmeda y la seca,
determinadas por un gen específico. La cera húmeda es común en las
personas de raza blanca o negra, y la cera seca es más común en las
personas de raza asiática y americanos nativos.
El cerumen lo produce la glándula apocrina ceruminosa (otras
glándulas apocrinas se encuentran en las mamas y en las axilas). La
cera seca se asocia con glándulas apocrinas menos desarrolladas, por
lo que un gen que codifica el cerumen podría controlar el desarrollo
de las glándulas apocrinas y la naturaleza de los productos que
segregan.
Los autores del presente estudio fueron alertados por una mujer
japonesa que padecía coreoatetosis cinesinégica paroxismial, una
alteración caracterizada por movimientos incontrolados intermitentes
en las extremidades.
Esta mujer tenía cera húmeda en sus oídos, algo inusual en la
población de Japón, y seis otros miembros de su familia con la misma
afección, también tenían cera húmeda. De ahí, los investigadores
identificaron al gen que codifica el cerumen en la misma zona del
cromosoma 16 responsable de la coreoatetosis.
La identificación del locus del cerumen contribuirá al desarrollo
de futuros estudios antropogenéticos y al entendimiento del
desarrollo de las glándulas apocrinas.
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07-Jun-2002 10:20:00
(EUROPA PRESS)
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