MADRID, 4 Feb. (EUROPA PRESS) -
El joven Francisco Javier Monge padece una "posible nueva
variante" de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (vECJ), patología
relacionada con el consumo de carne de reses con encefalopatía
espongiforme bovina (EEB) o "mal de las vacas locas", según consta en
el último informe clínico realizado a este paciente en el Hospital
Universitario 12 de Octubre de Madrid, al que tuvo acceso Europa
Press.
De confirmarse este diagnóstico, fechado el pasado 20 de
diciembre, Monge, de 30 años, se convertiría en el primer español
víctima de esta enfermedad, que no tiene cura y ha provocado la
muerte de un centenar de personas en el Reino Unido.
En declaraciones a Europa Press, la madre del joven, María Rosa
Sanz, insistió en que todavía no ha recibido el resultado de la
biopsia amigdalar que le hizo a su hijo el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto de Edimburgo,
centro de referencia europeo para esta patología, clave para
confirmar el diagnóstico y para que la familia pueda acceder a las
ayudas que el Gobierno británico ofrece a los afectados por esta
dolencia.
Asimismo, Sanz afirma tener en su poder notas manuscritas de los
médicos, que forman parte de la historia clínica, que indican que la
prueba ha dado positiva y advierten: "No comunicar a los familiares".
Además, expresó su convencimiento de que existen más casos como el de
su hijo, aunque se trata de una realidad que está "muy escondida".
Además, la familia del joven, que pudo contraer la enfermedad
durante su estancia en el Reino Unido, donde vivió entre 1994 y 1996,
intenta en la actualidad que Francisco Javier pueda someterse a una
nueva terapia experimental basada en la inyección, directamente en el
cerebro, de polisulfato de pentosan.
Este tratamiento experimental está siendo aplicado por primera vez
en Belfast (Irlanda) al joven norirlandés Jonathan Simms, enfermo
terminal de vECJ, aunque se mantiene el anonimato del hospital por
orden judicial, por lo que los padres de Monge dicen no saber a quién
dirigirse para someter a su hijo a esta terapia.
Monge ya se sometió a un tratamiento experimental desarrollado por
el Premio Nobel Stanley Prusiner, basado en la combinación de un
fármaco contra la malaria (la quinacrina) y otro contra la
esquizofrenia (cloropromazina), aunque al final tuvieron que
retirarle uno de los compuestos que recibía, la quinacrina, porque le
afectó al hígado, según la madre del joven, que señaló que otra
paciente que recibía este tratamiento en California (Estados Unidos)
falleció debido al daño hepático.
Francisco Javier Monge está actualmente en su domicilio tras ser
dado de alta por el Hospital 12 de Octubre en diciembre, donde estuvo
ingresado 17 días debido a un síndrome febril agudo. El joven lleva
más de dos años en estado vegetativo, aunque su corazón, sus riñones
y su hígado funcionan perfectamente. No obstante, desde la pasada
primavera sufre infecciones respiratorias múltiples.
NINGÚN CASO "PROBABLE NI CONFIRMADO"
En el Registro Nacional de Encefalopatías Espongiformes
Transmisibles Humanas, dependiente del Centro Nacional de
Epidemiología y que se nutre de las notificaciones de los servicios
de vigilancia epidemiológica de las comunidades autónomas, no consta
según los últimos datos (actualizados a 10 de septiembre de 2002)
ningún caso "probable ni confirmado" de vECJ.
El Registro, que recoge los datos sobre casos diagnosticados en
España de estas enfermedades desde 1993, incluye 444 casos de ECJ, de
los que 419 son "esporádicos", 20 del tipo familiar y 5 yatrogénico
(debido al tratamiento con hormona del crecimiento y gonodotrofina de
glándula pituitaria de cadáveres y al implante de duramadre
biológica). En el caso de los "esporádicos", 160 están confirmados,
231 son probables y 28 son "posibles", según consta en el web del
Instituto de Salud Carlos III.
La vECJ fue descrita por primera vez en el Reino Unido en 1996 por
la Unidad de Vigilancia Epidemiológica puesta en marcha por las
autoridades británicas seis años antes debido fundamentalmente a la
emergente epidemia de encefalopatía espongiforme bovina (EEB) también
conocida como el "mal de las vacas locas" que afectaba al país, y con
el objetivo de detectar los posibles cambios que surgieran en la
epidemiología de la ECJ.
En España se creó una unidad similar en 1995. En marzo de 1996, la
Unidad de Vigilancia describió 10 enfermos que habían presentado
recientemente una forma de ECJ que se diferenciaba de los casos
típicos de esta enfermedad y que se denominó nueva variante de ECJ
(nvECJ), aunque actualmente se utiliza el nombre de variante de ECJ
(vECJ). Según el Centro Nacional de Epidemiología, la variante de la
ECJ se diferencia de la forma clásica en que afecta a personas mucho
más jóvenes (aparece en pacientes con una edad media de 30 años
mientras que la clásica afecta a individuos de edad avanzada), el
curso clínico es más lento, entre otras diferencias de tipo genético,
neuropatológico y fenotípico.