Encuentran lo que podría ser la primera 'Luna' descubierta fuera de la Vía Láctea

Reproducción artística de CD-35 2722, un sistema con un objeto similar a la luna (
Reproducción artística de CD-35 2722, un sistema con un objeto similar a la luna ( - ESO/M.KORNMESSER
Europa Press Ciencia
Publicado: miércoles, 22 julio 2026 16:59

MADRID 22 Jul. (EUROPA PRESS) -

Observaciones realizadas con el VLT (Very Large Telescope) del Observatorio Europeo Austral (ESO) han revelado pruebas de la presencia de un objeto similar a la Luna en el sistema CD-35 2722.

A diferencia de las lunas de la Vía Láctea, el objeto recién descubierto no orbita un planeta, lo que plantea dudas sobre cómo nombrarlo. En cambio, orbita alrededor de una enana marrón, un objeto más grande que un planeta, que orbita alrededor de la estrella CD-35 2722. Si se confirma, esta podría ser la primera 'luna' descubierta fuera del Sistema Solar.

Kevin Hoy, estudiante de ESO en Chile y autor principal del estudio publicado hoy en la revista Nature, describe el sistema que pasó meses analizando como "súper raro" en comparación con el sistema en el que se encuentra la Tierra.

El objeto más grande y masivo de este joven sistema es la estrella CD-35 2722, que tiene aproximadamente la mitad de la masa del Sol. La estrella está siendo orbitada por una enana marrón, un objeto demasiado masivo para ser un planeta pero demasiado pequeño para ser una estrella. El objeto recién descubierto orbita alrededor de esta enana marrón.

"Este sistema es algo difícil de definir usando palabras basadas en nuestro Sistema Solar, como 'planeta' y 'luna'", afirma Hoy, quien también está afiliado a la Universidad Diego Portales y al Núcleo del Milenio de YEMS (Young Exoplanets and their Moons, exoplanetas jóvenes y sus lunas), en Chile.

El nuevo objeto, al que el equipo llama exosatélite, es al menos tan masivo como Júpiter, mientras que la enana marrón tiene más de 30 veces la masa de Júpiter.

"El exosatélite es claramente lo suficientemente masivo como para ser un planeta, pero no orbita una estrella, aunque orbita un objeto que orbita una estrella. Ser la tercera en discordia de este sistema nos hace querer llamarla luna, aunque no se parezca en nada a las pequeñas lunas rocosas que tenemos en nuestro sistema", ha explicado.

Este exosatélite o 'exoluna', un satélite natural fuera de nuestro Sistema Solar, es difícil de etiquetar, dadas las diferencias de este sistema respecto a la Vía Láctea.

"El satélite que damos a conocer es un cuerpo gaseoso gigante que orbita a un compañero de alta masa, que a su vez tiene varias veces la masa de Júpiter", señala la directora de YEMS y colaboradora del estudio, Alice Zurlo, quien destaca que en el Sistema Solar hay "una clara delimitación entre los planetas y el Sol, así que definir cosas como las lunas es sencillo": "En el sistema CD-35 2722, donde difuminamos las líneas entre estrellas, planetas y lunas, todo se vuelve más complicado de describir".

Independientemente de cómo llamar a este objeto, la comunidad astronómica lleva años intentando detectar satélites fuera de nuestro Sistema Solar, pero ninguno había sido confirmado con seguridad.

Por lo tanto, a pesar de los más de 6.000 exoplanetas descubiertos hasta la fecha, solo se han detectado unos pocos candidatos a exoluna y la evidencia que los respalda es limitada. Hace apenas unos meses, un equipo liderado por Quentin Kral informó sobre el resultado de observaciones, hechas con el Interferómetro del VLT de ESO, del sistema estelar HD 206893, que revelaron indicios de la presencia de un satélite, pero sin llegar a ser una detección definitiva.

Para las observaciones de CD-35 2722, Hoy, Zurlo y su equipo, utilizaron el instrumento CRIRES+, instalado en el VLT de ESO, empleando el método que se utilizó para encontrar el primer exoplaneta alrededor de una estrella similar al Sol.

Aplicaron este método de velocidad radial para detectar pequeños bamboleos en la enana marrón causados por el objeto que la orbita, detectando lo que el equipo cree que es una evidencia sólida de la presencia de esta 'luna'. "Por exótico que sea, este sistema es realmente único y representa un avance: la primera detección plausible de un exosatélite", declara Zurlo.

Más allá de la emoción de descubrir nuevos tipos de objetos, detectar satélites en otros sistemas planetarios puede ayudar a entender cuán diversa puede ser su formación y evolución.

Con su espejo de 39 metros y su instrumentación avanzada, el próximo Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO permitirá a la comunidad astronómica detectar exolunas más pequeñas. Los descubrimientos con el ELT harán reconsiderar aún más cómo se etiquetan los objetos planetarios de sistemas diferentes al Sistema Solar.

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