MADRID, 30 Ene. (EUROPA PRESS) -
El enfriamiento del cerebro de entre 2 y 5 grados centígrados después del nacimiento podría reducir el riesgo de lesiones cerebrales en bebés afectados por falta de oxígeno durante el parto, según un estudio de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda) que se publica en la edición digital de la revista 'The Lancet'.
Según los expertos, la falta de de oxígeno durante el nacimiento afecta alrededor de 2 de cada 1.000 recién nacidos y puede causar lesiones cerebrales. Los experimentos han sugerido que la reducción de entre 2 y 5 grados centígrados en la temperatura cerebral aplicada después de la deprivación de oxígeno podría ayudar a disminuir los daños en el cerebro.
Los científicos investigaron si 72 horas de enfriamiento selectivo aplicado en la cabeza, comenzando en las primeras seis horas después del nacimiento, mejoraba el desarrollo cerebral a los 18 meses de los niños que se encontraban bajo riesgo de daño neurológico.
En el estudio participaron 234 bebés que habían recibido un inadecuado suministro de oxígeno cerebral durante el parto o cuya actividad cerebral eléctrica indicaba un alto riesgo de lesión. Los 108 niños asignados al grupo que recibió la terapia de reducción de la temperatura fueron provistos de una especie de gorro de refrigeración durante 72 horas. Los 110 bebés asignados al grupo control recibieron los cuidados convencionales. Un total de 218 niños recibieron seguimiento durante 18 meses.
Los investigadores descubrieron que el 55 por ciento del grupo que había participado en la terapia de enfriamiento cerebral murió o quedó fuertemente discapacitado y que este porcentaje ascendió al 66 por ciento en el grupo tratado con los cuidados médicos tradicionales. Los resultados sugieren que el enfriamiento de la cabeza comenzado dentro de las seis horas siguientes al nacimiento supone ciertos beneficios en los bebes con daños cerebrales moderados y severos, pero el efecto no fue estadísticamente significativo.
Según Alistair J. Gunn, uno de los investigadores del estudio, los resultados sugieren que, excepto en los casos más severos, el enfriamiento selectivo precoz después del nacimiento podría ser un tratamiento clínicamente factible para reducir la discapacidad debida al daño cerebral del neonato. Gunn explica que en el futuro las medidas de la actividad eléctrica cerebral podrían ayudar a dirigir el tratamiento a los bebés que pudieran beneficiarse de forma más positiva de este tipo de terapia.