La epidural no se debe administrar sobre un tatuaje porque puede haber riesgo de infección, según una experta

Europa Press Ciencia
Actualizado: jueves, 24 noviembre 2005 10:36

MADRID, 24 Nov. (EUROPA PRESS) -

La anestesista del Hospital Maternal la Paz (Madrid) Elena Gredilla señaló hoy, en declaraciones a Europa Press, que no se debe administrar la analgesia epidural si hay un tatuaje sin áreas libres de tinta en la parte baja de la zona lumbar ya que se corre el riesgo de introducir tinta en la médula espinal o los nervios con las complicaciones que esto podría conllevar.

"Si hay un tatuaje en la zona baja de la espalda, la epidural sólo puede administrarse en la zonas libres de tinta. En caso de que sea un tatuaje denso no se debe aplicar la anestesia por la seguridad del paciente puesto que se está introduciendo una sustancia cuyo origen desconocemos cerca en la zona cercana a la médula espinal y los nervios", explicó la especialista.

Asimismo, tampoco puede administrarse este tipo de anestesia si existe una infección generalizada en la zona del pinchazo o bien hay problemas con la coagulación de la sangre. Sin embargo, indicó Gredilla -que imparte unas sesiones informativas para embarazadas sobre este tipo de anestesia en el Hospital Maternal la Paz-, son casos muy concretos.

Estas jornadas organizadas periódicamente por el hospital cuentan con varios especialistas y están destinadas a pacientes embarazadas y sus parejas. En ellas, se aporta información sobre los riesgos, ventajas y falsos mitos de la analgesia epidural. Las mujeres que acudieron a las reuniones mostraron un índice de satisfacción superior al 90 por ciento según una encuesta realizada a más de mil doscientas mujeres embarazadas a lo largo de dos meses que han pasado por las consultas del hospital.

"Creemos que esta es una técnica segura -y la mejora para el control del dolor del parto- pero no les recomendamos a las pacientes que la utilicen porque implica algunos riesgos", aseveró Gredilla.

"Con estas charlas pretendemos informar de las ventajas y riesgos para que las mujeres decidan si quieren utilizarlo o no", apuntó.

La aplicación de esta anestesia tiene algunos efectos secundarios "banales" que desaparecen una o dos horas después del parto, según la experta, como la posibilidad de que aparezca temblor durante el tiempo de la dilatación, picores o bien que se sienta una pierna más dormida que otra.

En cuanto a los riesgos, la anestesista aclaró que son excepcionales y que, de hecho, en el servicio no se ha detectado ninguna complicación grave que haya dejado secuelas en las 25.000 dosis ya administradas.

Una de las complicaciones más frecuentes, que aparece en menos del uno por ciento de las mujeres, es un dolor de cabeza que dura unos siete días después del parto provocado por una punción dural accidental.

Sin embargo, Gredilla descartó falsos mitos como que provoca dolores de espalda -que no son más que los del parto-, que "puedes quedar paralítico", que a las personas que tienen una desviación en la espalda no se le puede aplicar la anestesia o bien que no se puede administrar hasta que se ha dilatado 3 o 4 centímetros.

"La epidural se puede poner en cuanto hay un análisis que demuestra que todo va bien, se detecta el comienzo del parto -aunque haya una dilatación muy baja- y haya dolor", concluyó.

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