MADRID, 9 Jul. (EUROPA PRESS) -
El director técnico de la Fundación Española de Nutrición, José Manuel Ávila, aconsejó hoy que, de cara al verano, "lo fundamental" es ingerir alimentos que aporten la "mayor cantidad posible de agua", para evitar así las deshidrataciones propias de esta época del año.
"Sudamos más y necesitamos reponer ese líquido que perdemos. Podemos hacerlo directamente a través del agua o bien a través de alimentos que contienen un porcentaje muy importante de la misma como las frutas o las verduras", explicó.
En declaraciones a Europa Press Televisión, Ávila recomendó, sin embargo, que esa ingesta de 'alimentos con agua' debe hacerse sin olvidar el porcentaje mínimo de grasas, proteínas e hidratos de carbono que las personas necesitan tomar diariamente.
Asimismo, Ávila destacó que, durante el verano, hay que incidir también en los "aspectos higiénico-sanitarios". En esta época del año, al aumentar la temperatura, los alimentos están mucho más expuestos a las contaminaciones bacterianas y, por tanto, es necesario "extremar las precauciones a la hora de conservar los alimentos el menor tiempo posible y a la temperatura adecuada".
ALIMENTOS A TEMPERATURA ÓPTIMA
De esta forma, los lugares en los que hay "más riesgo" son los "locales que no reúnen las condiciones adecuadas" para mantener el tratamiento térmico óptimo que los alimentos necesitan. "La recomendación es mantener las cosas congeladas como mínimo a una temperatura de -18 grados y que no haya, sobre todo, elevaciones de temperatura que hagan que los alimentos que tenemos congelados se nos estropeen", indicó.
A la hora de realizar la compra, Ávila indicó también que no deben adquirirse muchos congelados "de golpe" porque, la temperatura del congelador cuando se vayan a meter todos los alimentos "se va a incrementar".
"Es conveniente hacerlo lo antes posible. La cadena del frío no hay que romperla. No hay que comprar mucha cantidad para evitar esas fluctuaciones de temperatura que pueden ser perjudiciales para los alimentos que tenemos dentro del congelador", apuntó.
En este sentido, destacó, además, que para descongelar conviene hacerlo "lo más lentamente posible" para evitar que se modifique la textura de los alimentos. "Cuanto más rápidamente congelemos y más lentamente descongelemos, mucho mejor. Así evitaremos alteraciones de los alimentos", añadió.
NIÑOS Y ANCIANOS, LOS GRUPOS DE RIESGO
Desde la Fundación Española de Nutrición, Ávila incidió en la existencia de "grupos de riesgo" entre los que destacó a los niños y a los ancianos, dado que se trata de dos sectores de población que han perdido "el umbral de la sed" y que, por tanto, pueden encontrarse ante un "grave problema de esta deshidratación".
Según indicó, habitualmente la ingesta de agua viene dada por una sensación de sed lo que hace que el problema resida en esas personas que han perdido ese umbral de sed y se acostumbran a no beber agua y pasan largas horas así.
"Estas personas tienen riesgo de quedarse deshidratadas. Por eso, el consumo de agua y de líquidos debe ser mucho mayor que en la población tradicional", concluyó.