Indemnizada una paciente con 636.000 euros tras quedar parapléjica por una serie de errores médicos

Europa Press Ciencia
Actualizado: miércoles, 30 marzo 2005 14:44

MADRID, 30 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Tribunal Supremo ha reconocido a una paciente el derecho a ser indemnizada con 636.000 euros por el mal funcionamiento de los servicios sanitarios. Un tumor la seccionó la médula espinal tras crecer, sin ser detectado por ninguno de los profesionales médicos que la trataron, a causa de un catéter que le fue implantado tras una operación por una hernia discal.

Casada y con dos hijos (quedó viuda poco después), entró en el quirófano por primera vez en junio de 1990. Tuvo que ser intervenida por una hernia discal. La operación transcurrió sin problemas en la Clínica Puerta de Hierro. Los dolores no desaparecieron y se la implantó una bomba interna de perfusión intratecal, de modo que los fármacos llegan a la médula a través de un catéter.

El hermano de la paciente, que opta por reservar su identidad, explicó que la historia se remonta "a finales de los años ochenta", cuando ella trabajaba "como ATS en el Hospital General del Insalud de Guadalajara, donde se la diagnostica una hernia discal a nivel lumbar". Inmediatamente "se la refiere a la Clínica Puerta de Hierro de Madrid, al servicio de neurocirugía para que sea intervenida allí".

En declaraciones a Europa Press Televisión, apuntó que tras la operación no desaparecieron los dolores, por lo que se la deriva al Servicio de Unidad del Dolor, "para tratamiento crónico", dentro de la misma clínica. Estuvo en tratamiento "durante bastante tiempo", hasta que se la puso una "bomba de medicación intratecal conectada con un catéter para que la medicación no tuviera que ser administrada diariamente".

Al poco tiempo apareció una "fibrosis en la zona de operación", que motivó que fuera "sufriendo más dolor y la sintomatología empezó a llegar ser a un nivel más alto, dorsal, y no a nivel lumbar". Todo esto se vio acrecentado porque, a pesar de las sospechas de la familia de que estaba ocurriendo algo extraño, "ella se fiaba ciegamente de lo que la decían en la clínica".

"A finales de 1997 se la realizó una resonancia magnética en la clínica para ver el origen del dolor y se constató que era debido únicamente a la fibrosis producida por la operación. La resonancia se hizo sólo a nivel lumbar y unos quince días después mi hermana se cayó, perdió toda la fuerza y sensibilidad en las piernas", recordó.

Acto seguido "se la operó y se vio que el catéter no estaba a nivel lumbar sino dorsal". Según indicó su hermano, "en ningún momento, durante todo el proceso de tratamiento, se siguió donde estaba el catéter" y ésa fue la fuente de todos los problemas.

Durante este tiempo su organismo reaccionó para evitar el daño del catéter, pero "el problema es que la columna es rígida y no puede crecer hacia fuera, de modo que seccionó la médula espinal y mi hermana quedó paralítica".

Después de esto fue operada para la estracción de la bomba intratecal y el catéter. Sin embargo, para sorpresa de la familia, "en el acto quirúrgico sólo se estrajo la bomba de medicación y el catéter permaneció, algo que se descubrió cuando ella ingresó poco después en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo".

Tras un año ingresada en esta ciudad, tuvo que regresar a Madrid para que le quitaran el catéter en el Hospital Gregorio Marañón, donde "adquirió una meningitis", algo de lo que la familia no culpa al hospital, ya que califican el suceso de "mala suerte".

Debido a esta cadena de operaciones la familia contactó con un abogado porque apreciaron "una falta de seguimiento del catéter, ya que no se había sabido en ningún momento que estaba a nivel dorsal".

La Audiencia de Madrid se declaró incompetente, por lo que el caso pasó a la Audiencia Nacional, la cual, en febrero de 2001 falló en contra de la paciente diciendo que "no tenía derecho a ningún tipo de indemnización". La familia perseveró en su empeño y recurrió al Tribunal Supremo, que en el mes de enero les dió la razón.

"MUY SORPRENDIDOS"

Según apuntó, en la familia pasaron todos de estar "muy sorprendidos" por los acontecimientos a quedar "destrozados", una vez que ella quedó paralítica, sobre todo porque se debió a un tumor que "creció durante mucho tiempo" y que podría haber sido evitado si se hubiera hecho un seguimiento de la posición del catéter.

Así, añadió que su hermana "ha recibido apoyo de todos los hermanos", que hicieron "una piña" y se ayudaron entre todos en todo momento, física, moral e incluso económicamente". A este apoyo también contribuyeron los sobrinos más mayores y poco a poco cada vez más sus propios hijos -que tenían nueve años cuando su madre quedó paralítica-, porque "ella no puede vivir sola".

Por otro lado, aseguró que la familia se decidió a hacer público, el caso una vez conocida la sentencia, para ayudar a que si hay alguien que se encuentra en la misma situación recuerde la importancia de revisar donde está el catéter, porque eso puede causar un daño enorme "que es evitable".

En este sentido, añadió que "es una situación muy rara pero que se puede dar", al tiempo que destacó que su hermana "es un tema tabú en la Clínica Puerta de Hierro y niegan incluso que haya estado allí".

Agregó además que el tanto por ciento de personas a las que les pasa esto "es muy pequeño", si bien puntualizó que "para quien le pasa es el cien por ciento".

"Lo peor es el daño moral y los hijos de mi hermana tenían entonces nueve años y a esos chavales les cambió la vida completamente. Demasiado bien lo han llevado y el resto de la familia como ha podido, pero al ser adultos siempre hay donde agarrarse", aseveró.

Finalmente, adelantó que su hermana va a utilizar el dinero de la indemnización "para comprarse un piso completamente adaptado a sus necesidades y vivir la vida con sus hijos, y para que no dependa más que de una pequeña ayuda externa de ellos". Además de para esto, lo usará para "lo que se le tercie, lo que le apetezca, porque se lo merece".

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