MADRID, 19 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un equipo de investigadores del Centro de Nutrición e
Investigación de Holanda ha relacionado el consumo moderado de
cerveza con una reducción frente al infarto de miocardio e ictus,
según un estudio publicado en el "European Journal of of Clinical
Nutrition".
El estudio evidenció que el consumo moderado de cerveza durante 3
semanas redujo en un 35 por ciento los niveles de proteina C-reactiva
y fibrinógeno en el plasma.
El Centro de Información Cerveza y Salud (grupo de científicos
españoles especializados en el estudio de las propiedades saludables
de esta bebida) explica que la proteína C reactiva es un indicador de
la inflamación que predice procesos cardiovasculares como la
aterosclerosis. Por su parte, la presencia de fibrinógeno se asocia a
la formación de trombos sanguíneos.
Al analizar los datos por sexos, se constata que es más relevante
el descenso de las concentraciones de proteína C-reactiva entre las
mujeres que entre los hombres. Asimismo, la reducción de niveles de
proteina C-reactiva fue mayor entre individuos con una concentración
mayor de esta proteína al comienzo del estudio.
Después de tres semanas de consumo diario de cerveza, las
concentraciones de colesterol HDL (lipoproteínas de alta densidad,
conocido como "colesterol bueno") se incrementaron de forma
significativa (un 11 por ciento) comparado con el periodo de no
consumo.
Este estudio se realizó entre 20 voluntarios sanos: 10 varones de
mediana edad y 10 mujeres posmenopáusicas, que consumieron cereza en
las cenas, junto a una dieta controlada durante 3 semanas. Tras un
descanso de 7 días, los mismos individuos tomaron bebidas sin alcohol
durante otras 3 semanas.
EL ORIGEN DE LA TROMBOSIS
Estudios anteriores desarrollados en el mismo centro de
investigación holandés tuvieron en cuenta otros aspectos relacionados
con los efectos cardioprotectores de la cerveza. Kenk F. K. Hendriks,
coautor de estos estudios afirma que la cerveza podría tener un
efecto antitrombótico, al asociar la reducción de los niveles de
homocisteína (origen de la trombosis) con la vitamina B que contiene
esta bebida.
Para realizar este estudio, se suministraron 40 gramos de alcohol
al día, en forma de cerveza, vino y licores y comprobaron que la
homoisteína aumentó tras ingerir vino y licores, pero no después de
beber cerveza.