MADRID, 3 Dic. (EUROPA PRESS) -
Un estudio realizado por investigadores españoles del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Barcelona en colaboración con investigadores de las Universidades de Barcelona y Salamanca confirma que en los periodos interglaciares también se han producido cambios climáticos abruptos. El estudio se publica esta semana en la revista 'Science'.
El estudio analiza la evolución natural del clima en la Tierra en el hemisferio norte, más concretamente en el oeste del mar Mediterráneo, durante los últimos 250.000 años. El resultado de los estudios muestra que en los periodos interglaciares como el que vivimos ahora y que a priori son muy estables también se producen cambios climáticos abruptos.
Durante el anterior periodo interglaciar, comprendido entre 230.000 y 130.000 años atrás, los calentamientos abruptos fueron más rápidos que los enfriamientos y hubo más fenómenos de este tipo a medida que la orbita terrestre se hacía más circular (menos elíptica).
El trabajo forma parte de la tesis doctoral de Belén Martrat y ha sido dirigido por Joan Grimalt, ambos pertenecientes al Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Barcelona.
Según Grimalt dijo hoy en declaraciones a Europa Press, "a nivel práctico lo que dice el estudio es que no podemos confiar en que el clima de la Tierra será en el futuro próximo tan estable como ha sido hasta ahora". Grimalt añade que este "futuro próximo" en términos geológicos abarca los próximos cinco mil años.
Según Grimalt el estudio también plantea la necesidad de analizar los niveles de CO2 con los que el planeta se está enfrentando, ya que según el científico mantener elevados niveles de este elemento podría no ser lo adecuado para preservar la estabilidad del clima.
Los índices de calentamiento o enfriamiento fueron generalmente de 2,5 a 5 grados centígrados por cada 1.000 años, pero algunos calentamientos fueron tan rápidos como de 10 grados por 1.000 años.