MADRID, 29 Ago. (EUROPA PRESS) -
La Agencia Europea del Espacio (ESA) y la Organización Europea
para la Explotación de Satélites Meteorológicos (EUMETSAT) han
desarrollado un satélite Meteosat de segunda generación, que se
denominará MSG, y que ofrecerá servicio durante los próximos 12 años.
El MSG se lanzó esta noche desde la base de Kuru (Guayana francesa) a
las 00:46 horas de la Península Ibérica, después de que ayer se
pospusiera el lanzamiento 24 horas, según confirmaron a Europa Press
en fuentes de la ESA en España.
Este satélite se situará a 36.000 kilómetros de la Tierra sobre la
costa oeste de África, en una órbita geoestacionaria. MSG no es sólo
un satélite sino tres instrumentos espaciales y un sistema de control
de satélite desarrollado por EUMETSAT.
El satélite estará operado desde la sede de control de EUMESAT en
Darmstadt (Alemania). Desde esta sede se distribuirá información a
los centros europeos encargados de la información sobre ozono,
océanos, hielo marino, clima, predicción de clima, condiciones de la
superficie terrestre y el tiempo.
El satélite que se va a poner en órbita mide 2,4 metros de alto,
tiene un diámetro de 3,2 metros y pesa 2.000 kilogramos. El coste de
este primer satélite de nueva generación asciende a 475 millones de
euros, mientras que el coste total del programa, que incluye la
fabricación de tres satélites, sus lanzamientos y un segmento
terrestre para el control y operaciones, asciende a 1.300 millones de
euros, financiados por la Organización Europea para la Explotación de
Satélites Meteorológicos Operacionales (EUMETSAT). España aporta 6
por ciento del coste del programa, a través de los presupuestos del
Instituto Nacional Meteorología (INM).
Los nuevos satélites meteorológicos MSG proporcionarán imágenes
muy detalladas en el canal de luz del espectro visible; una
transmisión completamente digital de datos y 20 veces más rápida que
la actual; y siete años de vida útil nominal en órbita (dos más que
el sistema actual).
Su objeto es suministrar, de forma continua, imágenes de la
atmósfera, nubosidad y superficie terrestre para facilitar las
previsiones meteorológicas en Europa, África y países vecinos, según
informa el INM.
El MSG proporcionará más datos para una mejor predicción del
tiempo como en el caso de tormentas repentinas o bancos de niebla.
Asimismo, se obtendrá información del tiempo en más de 40 países
africanos, de la seguridad alimentaria, y de patrones de enfermedades
mortales como malaria o meningitis.
El nuevo satélite es un sucesor directo de los siete satélites
Meteosat que han observado la climatología durante los pasados 25
años. La responsable del proyecto en la ESA, la doctora Eva
Oriol-Pibernat, señala que "el primer objetivo será continuar la
misión de la familia original Meteosat, y el segundo será mejorarla".
MAS INFORMACION EN MENOS TIEMPO
La principal diferencia del nuevo MSG es que cuenta con más
canales para enviar información, frente a los tres que tiene el
Meteosat actual, el MSG dispondrá de doce. Además, podrá escanear
imágenes cada 15 minutos, en vez de cada media hora como en el de la
primera generación.
El instrumento más importante instalado a bordo del MSG es el
radiómetro SEVIRI (Radiómetro de Exploración por barrido giratorio en
la región visible e infrarroja del espectro) que suministra imágenes
frecuentes de la cuarta parte del disco terrestre y muestra las
formaciones de nubes y condiciones atmosféricas, tanto diurnas como
nocturnas. El radiómetro consigue, cada 15 minutos, una imagen de
resolución completa y, en consecuencia, muestra la evolución de las
condiciones atmosféricas.
El instrumento detecta las radiaciones emitidas por la atmósfera,
nubosidad y superficie terrestre mediante un telescopio que dirige la
energía hacia detectores sensibles en doce bandas distintas del
espectro electromagnético y, a continuación, ejecuta el tratamiento
electrónico de las señales suministradas por los detectores.
IMÁGENES MÁS EXACTAS
De esta forma, las imágenes del satélite del tiempo serán más
exactas y realistas ya que contarán con una información más completa.
Los meteorólogos dispondrán así de más datos para predecir el
comportamiento de la atmósfera y de los cambios rápidos del tiempo.
La nueva generación de Meteosat también incorpora un instrumento
específico para la investigación climatológica denominado GERB
(Instrumento para la medida del Balance Radiativo de la Tierra desde
la órbita geoestacionaria) que comprende un telescopio de tres
espejos para banda ancha, alojado en el Módulo Óptico. GERB realiza
medidas de la radiación emitida por la Tierra en onda larga y de la
radiación solar de onda corta reflejada
El instrumento GERB aportará datos para comprender el equilibrio
climático terrestre dado que, hasta la fecha, no se habían realizado
estas mediciones desde una órbita geoestacionaria. Este instrumento
se instalará en los satélites MSG-1, MSG-2 y MSG-3.
MSG EN AFRICA
Por otra parte, a través del proyecto denominado PUMA (Preparación
para el Uso del MSG en África) el nuevo satélite proporcionará
también servicios a 41 países africanos. La Unión Europea destinará
11 millones de euros a este proyecto que permitirá a estos países,
muchos de ellos carentes de información meteorológica, disponer de
datos para predecir el tiempo.
Entre las áreas que analizará el MSG se encuentra la expansión de
los desiertos africanos, como continuación de los datos recopilados
por Meteosat del desierto de Senegal. "Utilizamos un parámetro
denominado Índice Nomalizado de Diferencia de Vegetación (NDVI).
Comparamos el reflejo de la luz solar en la zona roja del espectro,
donde la vegetación está absorbiendo energía a través de la
fotosíntesis. También medimos la energía reflejada, y la diferencia
entre los dos niveles nos indica si la fotosíntesis se está
realizando o no", explica el doctor Michael Rasmussen de la
Universidad de Copenhage (Dinamarca).
Con el MSG se podrán identificar los cambios en la vegetación y de
forma rápida. El MSG proporcionará datos cada 15 minutos con lo que
se podrán seguir los cambios en el reflejo de la luz durante el día y
observar la amplitud de los cambios en la temperatura de la
superficie, lo que es un buen indicador de la sequedad del suelo.