MADRID 4 Mar. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de Stanford University School of Medicine (EE.UU.) informan esta semana, en la última edición de la revista 'Cell', cómo un motor molecular proporciona la rigidez que unos sensores minúsculos del oído interno necesitan para responder al sonido. Los investigadores observaron que este motor crea la adecuada cantidad de tensión en los sensores y se ancla para mantener la tensión.
Según ellos, cada células del organismo posee una especie de "plan urbanístico dinámico", conformado por autopistas moleculares, equipos de construcción, señales de tráfico, coches, combustible y vertederos. El mantenimiento de estas estructuras altamente organizadas es fundamental para el desarrollo y funcionamiento de todas las células, y mucho de ello se puede entender intentando averiguar cómo hacen su trabajo los motores moleculares para mantener a las células en orden.
"Creemos que las maquinarias sensibles a la tensión son claves en el plan urbanístico dinámico de las células", indican los autores del nuevo trabajo. En el oído interno hay un motor capaz de crear cambios estructurales que se hacen cargo de las partes más aflojadas de las proteínas y las modifica de forma que puedan permanecer en una posición rígida. Esto puede ayudar a explicar muchos de los misterios de la organización celular, como por ejemplo cómo se alinean y se separan los cromosomas durante la división celular.