Las olas de calor, que serán cada vez "más frecuentes y duraderas", disparan la mortalidad, según un experto

Europa Press Ciencia
Actualizado: viernes, 24 junio 2005 19:30

MADRID, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -

El catedrático de Ecología y director del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) José Manuel Moreno, aseguró hoy que con la llegada de olas de calor y temperaturas extremas "la mortalidad se dispara" y en futuro puede provocar la aparición en Europa de enfermedades tropicales.

En declaraciones a Europa Press TV, insistió en que "un evento tan extremo" como pudo ser la ola de calor del año 2003 afecta "a multitud de procesos" y dibuja "un escenario de cambio climático" que indica que estas olas de calor serán "más frecuentes y más duraderas".

Asimismo, recalcó que una ola de calor "es un fenómeno que ocurre en poco tiempo" ya que sus consecuencias se manifiestan en 24 o 48 horas. Por ello, insistió en la necesidad de estar "en alerta y preparado" para avisar con tiempo a aquellas personas que sean sensibles a las altas temperaturas. Moreno denunció que esto no se realizó en el año 2003, cuando se estima que las temperaturas extremas "ocasionaron 6.000 muertes en España, 14.000 en Francia y 30.000 en toda Europa".

Por otro lado, remarcó que una ola de calor no sólo afecta a las personas, sino que tiene otras consecuencias como son los apagones en muchas zonas de España debido a que "la demanda es mayor que la oferta" o el aumento del riesgo de incendios en zonas donde la vegetación es combustible.

En este sentido, animales y plantas también son sensibles a este aumento de temperaturas. En el caso de los vegetales, explicó que "por mucho que se rieguen", algunas plantas no pueden "superponerse al estrés térmico" que se produce cuando estas no son capaces de compensar las pérdidas de humedad por lo que aporta la raíz.

ENFERMEDADES TROPICALES

Acerca de la posibilidad de que se den casos de enfermedades tropicales en España, comentó que esto sería consecuencia de la subida de las temperaturas y del hecho de que los inviernos se hacen cada vez "más benignos". "En esta situación, los organismos transmisores de este tipo de enfermedades, que en condiciones normales se morirían, con inviernos templados podrían mantenerse y desplazar algunas enfermedades", añadió.

Sin embargo, quiso restar importancia a este hecho y defendió que "afortunadamente nuestro sistema sanitario es lo suficientemente bueno" como para hacer frente a estas situaciones. Agregó que simplemente hay que estar atento "para que enfermedades de este tipo, como la malaria, no se manifiesten o vayan más allá de lo que podemos tolerar".

Por otra parte, denunció que la causa de todo esto son "las emisiones de gases de efecto invernadero por las actividades humanas". Explicó que la tierra tiene una "envuelta gaseosa" que hace posible la vida y que el clima en la tierra sea más benigno. Sin embargo, alertó de que si se acumulan "más gases de los debidos, el calentamiento de la tierra se produce a un ritmo indeseable y origina consecuencias para el hombre y el planeta".

Por último, alertó de que la temperatura media de la tierra ha subido ya 0,8 grados y se ha calculado que existe "energía almacenada en el océano para garantizar otros 0,6 grados de aumento". Ante este aumento del 1,4 por ciento, recordó que el límite de "interferencia peligrosa con el clima", que está situado en torno al dos por ciento, momento en el cual los hielos polares comenzarán a derretirse y se entrará en una situación "irreversible".

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