El primer tratamiento quirúrgico contra la trombosis de retina mejora la visión en el 80 por ciento de los pacientes

Europa Press Ciencia
Actualizado: sábado, 1 junio 2002 17:37

BARCELONA, 1 Jun. (EUROPA PRESS) -

El 80 por ciento de los pacientes operados de trombosis de la vena

central de la retina mejoraron su agudeza visual, según los

resultados presentados hoy en Barcelona por el doctor José

García-Arumí, uno de los dos únicos expertos en el mundo, junto al

norteamericano Mitchell Opremcak, que practican este nuevo tipo de

cirugía, informó el Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) de la

capital catalana.

García-Arumí explicó que los resultados, presentados en la

clausura del congreso Euroretina, responden a la evolución de los

primeros veinte pacientes que intervino en el IMO desde que empezó a

practicar esta técnica en noviembre de 2000. En el cien por cien de

casos se redujo el grosor de la retina, gracias a la descomposición

de la vena a la altura del nervio óptico.

El doctor indicó que todos los pacientes tratados tenían una

visión inferior al 10 por ciento, y el 80 por ciento de ellos se

hubiera quedado con menos de un décimo de visión sin el tratamiento,

aunque no precisó que porcentaje de visión recuperaban. Hasta hace

poco sólo se utilizaba la cirugía con láser para evitar la pérdida

del ojo en los casos más agudos de la afección, pero los pacientes no

recuperaban visión.

La cirugía aplicada por el doctor García-Arumí consiste en una

vitrectomía, seguida de la realización de un pequeño corte en el

nervio óptico para abrir el anillo que comprime a la arteria contra

la vena central y lograr así relajar la presión que causa la

trombosis.La edad y los problemas vasculares son los factores de

riesgo a la hora de padecer la trombosis de la vena central de la

retina, que afecta al 1,9 por ciento de las personas mayores de 49

años.

La causa de la afección es que la sangre que entra por las

arterias no puede salir por la vena central de la retina, lo que

provoca una ruptura de los capilares y hemorragias de sangre y plasma

que encharcan la retina. Ello conduce a un aumento del grosor de la

retina, y provoca una pérdida brusca e indolora de la visión, que va

en aumento, y que puede dejar al paciente con una visión inferior al

10 por ciento. En los casos más graves las hemorragias pueden

provocar un glaucoma neovascular y la pérdida del ojo.

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