BARCELONA, 1 Jun. (EUROPA PRESS) -
El 80 por ciento de los pacientes operados de trombosis de la vena
central de la retina mejoraron su agudeza visual, según los
resultados presentados hoy en Barcelona por el doctor José
García-Arumí, uno de los dos únicos expertos en el mundo, junto al
norteamericano Mitchell Opremcak, que practican este nuevo tipo de
cirugía, informó el Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) de la
capital catalana.
García-Arumí explicó que los resultados, presentados en la
clausura del congreso Euroretina, responden a la evolución de los
primeros veinte pacientes que intervino en el IMO desde que empezó a
practicar esta técnica en noviembre de 2000. En el cien por cien de
casos se redujo el grosor de la retina, gracias a la descomposición
de la vena a la altura del nervio óptico.
El doctor indicó que todos los pacientes tratados tenían una
visión inferior al 10 por ciento, y el 80 por ciento de ellos se
hubiera quedado con menos de un décimo de visión sin el tratamiento,
aunque no precisó que porcentaje de visión recuperaban. Hasta hace
poco sólo se utilizaba la cirugía con láser para evitar la pérdida
del ojo en los casos más agudos de la afección, pero los pacientes no
recuperaban visión.
La cirugía aplicada por el doctor García-Arumí consiste en una
vitrectomía, seguida de la realización de un pequeño corte en el
nervio óptico para abrir el anillo que comprime a la arteria contra
la vena central y lograr así relajar la presión que causa la
trombosis.La edad y los problemas vasculares son los factores de
riesgo a la hora de padecer la trombosis de la vena central de la
retina, que afecta al 1,9 por ciento de las personas mayores de 49
años.
La causa de la afección es que la sangre que entra por las
arterias no puede salir por la vena central de la retina, lo que
provoca una ruptura de los capilares y hemorragias de sangre y plasma
que encharcan la retina. Ello conduce a un aumento del grosor de la
retina, y provoca una pérdida brusca e indolora de la visión, que va
en aumento, y que puede dejar al paciente con una visión inferior al
10 por ciento. En los casos más graves las hemorragias pueden
provocar un glaucoma neovascular y la pérdida del ojo.