LOGROÑO, 31 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un proyecto europeo, en el que participa la UR con otros socios
españoles, italianos, franceses y portugueses, pretende poner en
marcha en un plazo de dos años una "nariz electrónica" que permitirá
detectar el olor y sabor a corcho en el vino.
Se trata de un mal que afecta al 5 por ciento de las botellas que
se comercializan en el mercado y que la investigación pretende
reducir hasta el 0,5 o el 1 por ciento, según afirmó el coordinador
de la iniciativa, Antonio Soler.
El proyecto, llamado "Nosey", congrega a 10 bodegas, empresas y
universidades de los cuatro países participantes, y cuenta con una
ayuda de la UE de un millón de euros, 64.000 de ellos para el área de
química analítica de la UR. Los socios se reunieron hoy en el campus
riojano para concretar la metodología del proyecto, que da ahora sus
primeros pasos.
Se trata de crear una "nariz electrónica" que haga un seguimiento
en las distintas fases de producción del corcho y de la botella de
vino para eliminar este mal y ayudar a mejorar la competitividad de
las empresas.
La idea es desarrollar un sistema de control que permita detectar
automáticamente los hongos en el corcho -fabricados a partir de la
corteza de alcornoque- y en el propio tapón, sin tener que llevar a
cabo análisis químicos, para prevenir su sabor y olor en el vino,
algo que se considera "el cáncer del vino".
Según explicó la profesora titular Química analítica de la UR,
Consuelo Pizarro, para que "la nariz aprenda es necesario que las
respuestas químicas se puedan relacionar con las respuestas que da la
máquina", lo que se logra mediante cálculos estadísticos. "Así, una
vez que la nariz ha "aprendido" no hará falta el análisis clínico y
la nariz podrá dar respuesta de los compuestos que hay en el corcho".
El proyecto dura dos años, pero esperan contar en la mitad de ese
plazo con un "prototipo y tratar de contrastar ya que corchos son
buenos o malos". La primera fase, en la que trabajará la UR,
consistirá en contar con las muestras químicas para que aprenda, y
después la Universidad de Roma realizará los cálculos estadísticos y
desarrollará la máquina.
La diferencia de esta "nariz electrónica" con otras existentes en
el mercado está en que en ésta se tratará de "calibrarla" para
aplicarla al corcho y a los volátiles que le afectan. De este modo,
se podrá reducir hasta el 0,5 ó el 1 por ciento ese 5 por ciento de
botellas que llegan defectuosas al mercado y que generan pérdidas de
800 millones de euros al año.
Precisamente, esta misma semana se presentó en Haro otro proyecto
europeo de "nariz electrónica" que permitirá a partir del año próximo
una mejora en la elaboración del vino y una más adecuada detección de
los fraudes en este proceso.