ORLANDO (FLORIDA), 16 (EP/AP)
Especialistas señalaron que el fármaco experimental Revlimid (Celgene) se ha mostrado efectivo en pacientes con síndrome mielodisplástico (MDS), un desorden sanguíneo más común que la leucemia. En aproximadamente la mitad de los pacientes, el cáncer se hizo indetectable, según los resultados presentados en la reunión de la American Society of Clinical Oncology en Orlando (Florida).
Los médicos mostraron su sorpresa cuando el fármaco que confiaban en que aliviaría los síntomas comenzó a curar la enfermedad por sí mismo. "Puede ser que aunque no erradique la enfermedad, la haga remitir profundamente", señaló el doctor David Johnson, oncólogo del Vanderbilt-Ingram Cancer Center, relacionado con la investigación, aunque no ha participado en ella. Revlimid no está todavía en el mercado "pero casi seguramente lo estará", a consecuencia de estos descubrimientos, dijo.
MDS es un grupo de trastornos causados porque la médula espinal no produce suficientes células sanguíneas maduras. Entre 15.000 y 20.000 nuevos casos se diagnostican cada año sólo en Estados Unidos. Los pacientes normalmente sufren anemia y fatiga y necesitan trasfusiones sanguíneas para ocho semanas para permanecer vivos.
"Es un serio problema que tiende a ocurrir en gente mayor, y es fatal en la mayoría de los casos", señaló Herman Kattlove, especialista en desórdenes sanguíneos en la American Cancer Society.
Revlimid es similar a la talidomina, un fármaco célebre por los defectos de nacimiento que causó hace décadas pero que en los últimos años se ha mostrado eficaz contra otro tipo de cáncer de sangre, el mieloma múltiple.
En pequeños estudios, Revlimid también se mostró prometedor y con pocos efectos secundarios. En un nuevo estudio, los médicos lo probaron en 115 personas con MSD que tienen el cromosoma más habitual que causa la enfermedad. Después de seis meses en tratamiento, el 66 por ciento no necesitó más trasfusiones sanguíneas, según el responsable del estudio, Alan List, del Lee Moffitt Cancer Center de Tampa (Florida). Un año después, tres cuartas partes de ellos siguen sin necesitar trasfusiones.
La mayor sorpresa es que los signos de la mutación genética que impulsa la enfermedad disminuyeron en 81 pacientes y desaparecieron en 51. "La anomalía cromosómica desapareció completamente, algo que no habíamos visto nunca" de un fármaco destinado a aumentar los hematíes, señaló List.