MADRID, 11 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo método, para tratar y congelar plaquetas de sangre, puede
prologar la vigencia de las plaquetas sanguíneas en una semana o más
dentro de los bancos de sangre, facilitando el abastecimiento para
pacientes cuya vida está en riesgo y necesitan urgentemente
transfusiones. Los científicos que han desarrollado el nuevo sistema,
pertenecientes a Brigham and Women's Hospital y Harvard Medical
School (EE.UU.), publican ahora sus conclusiones en la última edición
de la revista Science.
Las plaquetas, fragmentos celulares de la sangre que ayudan en la
coagulación sanguínea para evitar las hemorragias, deben ser
almacenadas a temperatura ambiente y, en la actualidad, su tiempo
límite de vigencia es de cinco días. Tras este periodo, las plaquetas
se deben desechar porque ya no funcionan adecuadamente y su riesgo de
contaminación bacteriana aumenta notablemente. La escasez en el
abastecimiento de plaquetas puede tener serias consecuencias, porque
los pacientes que esperan transfusiones de plaquetas las necesitan
urgentemente.
Estos pacientes suelen padecer graves hemorragias después de
operaciones importantes o de accidentes, o pueden haberse sometido a
quimioterapia o a transplantes de médula ósea. Los investigadores
prevén que la necesidad de plaquetas irá en aumento en el futuro.
"A medida que la población envejece, necesitamos más y más
donaciones y el número de donantes jóvenes está disminuyendo. Los
bancos de sangre pierden una importante cantidad de dinero cada vez
que se tienen que desechar las plaquetas caducadas", afirman. Al
congelar las plaquetas se aumenta su periodo de vigencia de
almacenamiento, pero estas plaquetas mueren rápidamente cuando se
transfunden al organismo.
Empleando plaquetas humanas y de ratones en laboratorio, los
autores del nuevo trabajo han encontrado la forma de prolongar la
vida de las plaquetas congeladas después de una transfusión. Cuando
las plaquetas se congelan a alrededor de unos cuatro grados
centígrados, la temperatura necesaria para su conservación más de
cinco días, esto hace que ciertos receptores de su superficie forman
conglomerados.
Después de una transfusión, los "aspiradores" del sistema inmune,
los macrófagos, detectan estos conglomerados e ingieren las
plaquetas, destruyéndolas. Los autores de este estudio han conseguido
enmascarar la molécula específica de azúcar que reconocen los
macrófagos en el conglomerado de receptores. El tratamiento resultó
eficaz tanto antes como después de que las plaquetas fuesen
refrigeradas, y permitió que las plaquetas transfundidas fueran
detectadas por los macrófagos hasta pasados 12 días del
almacenamiento.