SEVILLA, 24 Nov. (EUROPA PRESS) -
El cirujano egipcio Mohamed Ghoneim declaró hoy en Sevilla que pese a la radicalidad de la operación, sólo la mitad de los pacientes intervenidos de cáncer de vejiga sobrevive a los cinco años de la operación. Según este experto, la totalidad de los pacientes a los que se les diagnostica la presencia de tumores invasivos necesitan técnicas agresivas como la eliminación de la vejiga y su sustitución con el intestino, que es el tejido más usado para sustituir este órgano. Ghoneim, cirujano urológico de la Universidad de Mansoura (El Cairo), participó en el simposio ''Un día con...'', que por tercer año consecutivo organiza en la capital hispalense la Cátedra y Servicio de Urología del Hospital Universitario Virgen Macarena y los laboratorios Boehrunger Ingelheim y que en esta edición estaba dedicado a la cistoprostatectomía radical del cáncer vesical o extirpación de la vejiga.
Para el científico egipcio, en el futuro este tipo de intervención puede tomar un nuevo rumbo, ya que la investigación con células madres puede llevar a la sustitución de los tejidos dañados o a crear otros nuevos sin necesidad de sustituir la vejiga por los intestinos.
En España, ya existe aprobación para investigar con células madres y si llega a buen término, las técnicas que venimos usando desde hace 50 años cambiarán radicalmente, añadió Ghoneim en rueda de prensa.
Según este experto, la otra vía de investigación en la citoprostatectomía radical del cáncer vesical o extirpación de los órganos dañados más avanzada en la actualidad es la implantación de plantillas o tejidos de animales que muestren compatibilidad.
Asimismo, Ghoneim, que es doctor Honoris Causa por la universidad de Goteborg (1988), señaló que queda aún por determinar la genómica, es decir, qué gen hace que una célula se convierta en maligna. Ya se ha descifrado el genoma humano, pero ahora hay que determinar qué gen causa el problema, añadió el cirujano quien añadió que cuando esto se produzca, se podrá hacer un diagnóstico más precoz, desarrollar anticuerpos y combinar mejor los tratamientos más adecuados.
El simposio, en el que más de 200 urólogos de toda España debatieron sobre diversas técnicas de intervención utilizadas contra el carcinoma de vejiga infiltrante, la cistoprostatectomía radical, y los procesos de reconstrucción uretrointestinal, contó con la presencia del profesor Joan María Gil-Vernet Vila, introductor de los primeros avances científicos en la sustitución de vejigas a través del implante con colon y que desarrolló una explicación de los distintos tipos de operación en este ámbito y las ventajas de cada técnica.
LA ENFERMEDAD EN ESPAÑA
El cáncer de vejiga tiene en España una incidencia de 27 a 30 casos cada 100.000 habitantes, una tasa superior a la media mundial que se sitúa en 26. Unas 40.000 personas sufren actualmente esta enfermedad. La mayoría de los carcinomas diagnosticados son de los llamados superficiales, con un índice de mortalidad reducida. Sin embargo en el 20 por ciento de los pacientes a los que se les diagnostica la enfermedad, unas 8.000 personas, el tejido canceroso ya ha alcanzado la estructura muscular de la vejiga, lo que obliga a utilizar la cistoprostatectomía radical para su tratamiento. Si el paciente llega a este punto es necesario extirpar la vejiga, la próstata, las glándulas que producen los fluidos del semen y parte de la uretra en el hombre. En las mujeres se extirpa el útero, los ovarios, las trompas de Falopio, parte de la vagina y la uretra. En ambos casos queda afectada una parte de los ganglios linfáticos pélvicos.
En España se practican unas 1.600 cistoprostatectomías radicales cada año. Por este motivo, el carcinoma de vejiga se ha convertido ya en el segundo cáncer urológico, tras el de próstata. Su existencia está directamente relacionada con el consumo del tabaco, el factor que explica, según los expertos, el aumento de la incidencia de la enfermedad en las mujeres. El segundo factor que se considera significativo para la aparición de la dolencia es la exposición a determinadas sustancias industriales como pinturas, disolventes y tintes. Algunos especialistas han llegado a defender que el cáncer vesical tiene trazos de ser una enfermedad laboral.
La batalla contra el carcinoma de vejiga es especialmente larga por la sucesión de recaídas que suele provocar en los pacientes.
Según la SEOM, casi el 50% de los enfermos sufre al menos un rebrote del tejido canceroso. No son raros los casos de enfermos que cada pocos meses deben enfrentarse a un tratamiento más intenso. La mayoría de los pacientes percibe que sufren una anomalía en la vejiga cuando descubren la presencia de sangre en la orina. Aunque este síntoma puede ser producido por diversas enfermedades, el paciente debe someterse a una citología de la orina, en la que se rastrea la existencia de células cancerosas. Si se confirma, el tratamiento del tumor consiste en radio y quimioterapia, siempre que el tejido muscular no haya sido infiltrado.