MADRID, 2 Ene. (EUROPA PRESS) -
Según la Clínica Ilerson de Trastornos del Sueño de Lleida, el
sonambulismo y el terror nocturno son más frecuentes en niños que en
adultos. Se calcula que el 15 por ciento de los niños tienen al menos
un episodio de sonambulismo y menos del 3 por ciento tienen terrores
nocturnos.
Los episodios de sonambulismo y terror nocturno suelen aparecer en
las primeras horas de sueño. El sonambulismo suele durar menos de
diez minutos, durante su transcurso el paciente está inexpresivo, se
desplaza con torpeza y sin finalidad y se muestran indiferentes al
ambiente, con poca reactividad. Suelen tener las habilidades
requeridas para sortear obstáculos y llevar a cabo tareas simples
tales como abrir puertas o ventanas, lo que hace al sonámbulo
potencialmente peligroso. Al despertar, suele haber amnesia de lo
sucedido.
En los episodios de terror nocturno, los pacientes están también
torpes y desconectados del ambiente, pero muestran signos de terror
intenso. Suelen gritar y moverse mucho, mostrando taquicardia,
aceleración de la respiración y sudoración. En contraste con lo que
sucede en el sonambulismo, en el episodio de terror nocturno el
paciente rara vez sale de su casa. Como en el sonambulismo, éste
suele seguirse de amnesia de lo sucedido.
Pilar Samsó opina que cuando estos trastornos aparecen en la niñez y
los episodios son leves e infrecuentes no suele ser necesario un
tratamiento. Sin embargo, sí será necesario cuando los episodios sean
frecuentes e intensos, o comiencen al final de la adolescencia, o en
la edad adulta. El tratamiento debe proteger al paciente de posibles
lesiones, poniendo cierres especiales en puertas y ventanas y
procurando que éste duerma en la planta baja. Hay que evitar
interrumpir los episodios, ya que el paciente puede asustarse y
confundirse más.
El tratamiento que sugiere Samsó, suele ser la psicoterapia, para
hacer comprender al paciente los conflictos, de forma que éste ya no
necesite responder con agresión. Los fármacos, como las
benzodiacepinas, pueden usarse como tratamiento auxiliar en adultos,
con la contrapartida de que, cuando se suprime el fármaco, puede
haber recaídas.
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(EUROPA PRESS)
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