El sonambulismo y el terror nocturno son más frecuentes en niños que en adultos

Europa Press Ciencia
Actualizado: martes, 2 enero 2001 18:49

MADRID, 2 Ene. (EUROPA PRESS) -

Según la Clínica Ilerson de Trastornos del Sueño de Lleida, el

sonambulismo y el terror nocturno son más frecuentes en niños que en

adultos. Se calcula que el 15 por ciento de los niños tienen al menos

un episodio de sonambulismo y menos del 3 por ciento tienen terrores

nocturnos.

Los episodios de sonambulismo y terror nocturno suelen aparecer en

las primeras horas de sueño. El sonambulismo suele durar menos de

diez minutos, durante su transcurso el paciente está inexpresivo, se

desplaza con torpeza y sin finalidad y se muestran indiferentes al

ambiente, con poca reactividad. Suelen tener las habilidades

requeridas para sortear obstáculos y llevar a cabo tareas simples

tales como abrir puertas o ventanas, lo que hace al sonámbulo

potencialmente peligroso. Al despertar, suele haber amnesia de lo

sucedido.

En los episodios de terror nocturno, los pacientes están también

torpes y desconectados del ambiente, pero muestran signos de terror

intenso. Suelen gritar y moverse mucho, mostrando taquicardia,

aceleración de la respiración y sudoración. En contraste con lo que

sucede en el sonambulismo, en el episodio de terror nocturno el

paciente rara vez sale de su casa. Como en el sonambulismo, éste

suele seguirse de amnesia de lo sucedido.

Pilar Samsó opina que cuando estos trastornos aparecen en la niñez y

los episodios son leves e infrecuentes no suele ser necesario un

tratamiento. Sin embargo, sí será necesario cuando los episodios sean

frecuentes e intensos, o comiencen al final de la adolescencia, o en

la edad adulta. El tratamiento debe proteger al paciente de posibles

lesiones, poniendo cierres especiales en puertas y ventanas y

procurando que éste duerma en la planta baja. Hay que evitar

interrumpir los episodios, ya que el paciente puede asustarse y

confundirse más.

El tratamiento que sugiere Samsó, suele ser la psicoterapia, para

hacer comprender al paciente los conflictos, de forma que éste ya no

necesite responder con agresión. Los fármacos, como las

benzodiacepinas, pueden usarse como tratamiento auxiliar en adultos,

con la contrapartida de que, cuando se suprime el fármaco, puede

haber recaídas.
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(EUROPA PRESS)

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