30 de marzo de 2020
 
Actualizado 25/02/2020 10:21:21 CET

Sorprendente cambio evolutivo en serpientes

Ejemplar de la serpiente Rhabdophis tigrinus
Ejemplar de la serpiente Rhabdophis tigrinus - ALAN SAVITZKY

   MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Herpetólogos han documentado un ejemplo evolutivo de adaptación en los reptiles para compensar la ausencia de compuestos defensivos después de un cambio a una nueva clase de presas.

   En el reino animal, la supervivencia se reduce esencialmente a comer o ser comido. La forma en que los organismos logran lo primero y evitan lo segundo revela una serie inteligente de mecanismos de defensa, ya sea que pueda escapar, un disfraz indetectable o desarrollar una resistencia que desafía a la muerte a los químicos defensivos que detienen el corazón de las presa y almacenarlo en el propio cuerpo para protegerse de los depredadores.

   Tal es el caso de la mayoría de las especies de serpientes del género 'Rhabdophis'. Comúnmente llamadas "quillas" y encontradas principalmente en el sudeste de Asia, las serpientes tienen glándulas en su piel, a veces justo alrededor del cuello, donde almacenan bufadienolidos, una clase de esteroides letales que obtienen de los sapos, su presa tóxica preferida.

   "Estas serpientes doblan el cuello en una postura defensiva que sorprende a los depredadores desafortunados con un bocado de toxinas --dice el herpetólogo de la Universidad Estatal de Utah, Alan Savitzky, quien ha estudiado durante mucho tiempo estos reptiles--. Los científicos alguna vez pensaron que estas serpientes producían sus propias toxinas, pero comprobaron que, en cambio, las obtienen de sus alimentos, es decir, sapos".

   El equipo multinacional estuvo compuesto por investigadores de la USU; Universidad de Kyoto, Universidad de Ryukyus y Universidad de Nihon en Japón; la Academia China de Ciencias y la Universidad Normal de Leshan en China; la Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología Pingtung en Taiwán; la Universidad de Sri Jayewardenepura en Sri Lanka; y la Academia de Ciencia y Tecnología de Vietnam.

   En un giro sorprendente, Savitzky y sus colegas descubrieron que no todos los miembros del género derivan su toxina defensiva de la misma fuente. Según la comprobado, un grupo de especies de serpientes, encontradas en el oeste de China y Japón, cambió su dieta principal de ranas (incluidos sapos) a lombrices de tierra. Publican resultados en PNAS.

   Las lombrices de tierra no producen las toxinas pero las serpientes también se alimentan de larvas de luciérnaga, que producen la misma clase de toxinas que los sapos.

   "Este es el primer caso documentado de un depredador de vertebrados que cambia de una presa de vertebrados a una presa de invertebrados por la ventaja selectiva de obtener la misma clase química de toxina defensiva", dice Savitzky, profesor en el Departamento de Biología de la USU y el Centro de Ecología de la USU.

   Dada la relación distante entre sapos y luciérnagas, dice, el cambio drástico en la dieta probablemente involucró una señal química compartida por los sapos y luciérnagas; quizás las toxinas mismas. "Esto representa un notable ejemplo evolutivo de adaptación para compensar la ausencia de compuestos defensivos después de un cambio a una nueva clase de presas", dice Savitzky.