MADRID, 9 Ene. (EUROPA PRESS) -
Una potente sustancia anticoagulante, originalmente extraída de la
saliva de los murciélagos vampiros, puede emplearse en tratamientos
contra el infarto, con la posibilidad de prolongarse en el tiempo
tres veces más que los actuales tratamientos convencionales sin
aumentar el riesgo de daños adicionales en el cerebro, según un nuevo
estudio publicado en la última edición de "Stroke: Journal of the
American Heart Association".
La saliva del murciélago vampiro contiene un derivado llamado
"desmoteplasa", o "activador plaminogénico salival Desmodus
rotundus". Este derivado se dirige a la fibrina (el andamio
estructural de los coágulos y trombos sanguíneos) y la destruye,
según explican los autores del nuevo trabajo, pertenecientes a la
Universidad Monash de Victoria (Australia).
Cuando el vampiro muerde a sus víctimas segrega este potente
disolvente de coágulos para que la sangre de la víctima se mantenga
bien fluida y permite al animal alimentarse. En experimentos
realizados con ratones, se ha visto que la desmoteplasa inyectada en
los cerebros de estos animales, eliminaban totalmente la fibrina sin
afectar a los dos receptores cerebrales que pueden promover lesiones.