La UCO descubre una avanzada técnica de pintura mural nunca antes vista en la Hispania romana

Los investigadores Daniel Cosano y José Rafael Ruiz.
Los investigadores Daniel Cosano y José Rafael Ruiz. - UCO

CÓRDOBA 7 Abr. (EUROPA PRESS) -

Un estudio multidisciplinar en el que ha participado la Universidad de Córdoba (UCO) ha descubierto una avanzada técnica de pintura mural nunca antes vista en la Hispania romana y que revela los artesanos tenían un alto grado de conocimiento sobre los materiales de los que extraían los pigmentos y de los resultados que lograban al mezclarlos.

Según informa la UCO en una nota, los pintores romanos que, a finales del siglo I, se encargaron de engalanar las paredes de la domus de Salvio, en la actual Cartagena, no podían imaginar que su 'expertise' técnico seguiría dando que hablar 20 siglos después.

El análisis de las pinturas murales halladas en una de las estancias de la casa, una de las mejor conservadas de la antigua Carthago Nova, ha revelado que aquellos artesanos tenían un alto grado de conocimiento sobre los materiales de los que extraían los pigmentos y de los resultados que lograban al mezclarlos.

En concreto, una avanzada "receta" que les permitía, al mismo tiempo, abaratar costes y garantizar la perdurabilidad de la pintura, utilizando para ello una mezcla de pigmentos que incorporaba uno de los minerales más preciados de la época: el costoso cinabrio, también conocido como 'oro rojo'.

A esta conclusión ha llegado un estudio multidisciplinar en el que ha tomado parte personal investigador del Departamento de Prehistoria, Arqueología, Historia Antigua, Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Murcia y del Departamento de Química Orgánica del Instituto Químico para la Energía y Medio Ambiente (Iquema) de la Universidad de Córdoba.

A través de diferentes técnicas de análisis, los restos hallados en la 'domus' han revelado una combinación de pigmentos nunca antes vista en Hispania y que solo tiene un precedente conocido en Éfeso, en Turquía.

Así lo explican los investigadores de la UCO José Rafael Ruiz y Daniel Cosano, que firman en la revista 'Heritage Science', junto a los arqueólogos Gonzalo Castillo, Alicia Fernández y José Miguel Noguera, una investigación multidisciplinar en línea con otros trabajos como los que arrojaron luz sobre el vino más antiguo del mundo o los aromas con los que se perfumaban en el Imperio Romano.

En esta ocasión, los laboratorios del Iquema y del grupo FQM-346 han permitido analizar por difracción de rayos X la composición de los morteros de esta antigua casa, así como los restos de los diferentes pigmentos empleando una técnica que permite identificar los compuestos químicos a través de su interacción con la luz: la espectroscopía Raman.

El resultado confirma una teoría que ya se manejaba: que la 'domus' de Salvio pertenecía a una familia pudiente, capaz de permitirse el uso de materiales costosos para construir y decorar su hogar. Pero, del análisis de los pigmentos, el equipo obtuvo otra hipótesis complementaria, no relacionada con el poder adquisitivo de sus habitantes sino con la capacidad técnica de los artesanos.

TÉCNICAS PARA PROTEGER EL COLOR

Carbonato cálcico para el pigmento blanco, carbón vegetal para el negro, goethita para el amarillo y glauconita para el verde con trazas de azul egipcio, el primer pigmento sintético y símbolo de estatus. Para el rojo, una mezcla de cinabrio y óxido de hierro de la que también existen precedentes documentales.

"El óxido de hierro era un material barato, de uso habitual en los talleres para crear los tonos rojizos. El cinabrio era más caro y lo debía aportar el cliente", explican los investigadores, que afirman que era habitual mezclar estos dos elementos para abaratar costes sin perder la intensidad cromática del cinabrio, que de esta forma tardaba más en agotarse.

Sin embargo, lo verdaderamente llamativo e innovador no era la mezcla en sí, sino la manera en que se había aplicado sobre los muros de la 'domus' de Salvio.

Al analizar la muestra mediante microscopía electrónica de barrido en los laboratorios del SCAI, los investigadores descubrieron que la mezcla que otorgaba el intenso color rojo a la pintura mural no había sido aplicada directamente sobre el muro, sino que este había sido "imprimado" previamente con una capa amarilla de goethita, no es casual.

"El cinabrio tiende a ennegrecerse al contacto con la luz, la humedad y en ambientes cáusticos", explican los responsables del estudio, convencidos de que los artesanos utilizaron la capa de goethita para proteger la mezcla del muro de cal y el óxido de hierro, posiblemente, como estabilizador. De esta manera lograron que el costoso cinabrio no solo cundiese más, sino que también mantuviera su aspecto durante más tiempo.

El uso de esta técnica denota un alto grado de conocimiento por parte de los artesanos, que habrían estudiado los materiales, los efectos derivados de su combinación y el uso de las distintas técnicas. Los investigadores apuntan a la existencia de recetarios y talleres en los que este conocimiento se generaba y compartía, no solo en Cartago Nova sino también más allá de las fronteras de Hispania.

De esta manera, el análisis arqueométrico y la cooperación entre áreas de conocimiento a priori muy distintas, como la Química y la Arqueología, permite estudiar los vestigios de la antigüedad desde nuevas perspectivas y saber más sobre el pasado, contrastando la información obtenida de fuentes clásicas, como Vitruvio o Plinio el Viejo, con la realidad arqueológica.

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