MADRID, 16 Dic. (EUROPA PRESS) -
Los conocidos penachos de vapor, gas y partículas que adornan la región polar sur de la luna Encelado de Saturno, han perdido entre un 30 y un 50 por ciento de intensidad desde su hallazgo en 2005.
Este hallazgo, obtenido con nuevos datos de la nave Cassini de la NASA, no implica que los chorros que surgen del interior líquido de Encelado se están cerrando, dijo Andrew Ingersoll, del Instituto de Tecnología de California en Pasadena, en la reunión anual de otoño de la Unión Geofísica Americana . Sin embargo, agregó, no está claro qué es exactamente lo que está pasando
Es posible que las fisuras a través de las que surgen estos géiseres se están reduciendo a medida que más y más material se acumula en sus paredes, declaró Ingersoll a Space.com, pero habría que admitir que todos los géiseres actúan al unísono.
También es posible que la presión del agua en los lagos subterráneos de alimentación de los chorros de Encelado varía considerablemente en períodos de tiempo relativamente largos, aunque es difícil imaginar cómo podría funcionar este escenario en la práctica.
La luna Encelado de 530 kilómetros de diámetro alberga un océano global de agua líquida salada debajo de su corteza helada. Este océano permanece líquido debido a la poderosa influencia gravitatoria de Saturno, que se extiende hasta Encelado, generando calor interno a través de las fuerzas de marea. Este calentamiento de marea también proporciona la energía que impulsa los chorros.
En 2013, un equipo de investigación liderado por Matthew Hedman de la Universidad de Idaho (que estaba entonces en la Universidad de Cornell) descubrió que la cantidad de material liberado por los géiseres varía dependiendo de dónde está Encelado en su órbita elíptica alrededor de Saturno. En concreto, la columna que producen los géiseres es más brillante cuando la luna está más lejos del planeta de los anillos. En esos momentos, las grietas estaban más abiertas, permitiendo que más gas y polvo escapasen. El equipo también encontró que los geíseres eran un 50 por ciento menos brillantes en 2009 que en 2005.
Ingersoll y sus colegas, quienes consultaron fotos capturadas recientemente por las cámaras de Cassini, han encontrado que esta última tendencia se extiende hasta el 2015.
Cassini ha encontrado sales y compuestos orgánicos que contienen carbono en el spray de los géiseres, pero esa nave no fue diseñada para detectar señales de vida.