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MADRID, 20 Abr. (EUROPA PRESS) -
Un estudio paneuropeo, publicado en 'Science', ha mostrado que las plantas de montaña de todo el continente se están moviendo hacia mayores altitudes. Esto, a menudo, resulta en un mayor número de especies en las cimas de las montañas; sin embargo, este estudio también muestra que los cambios ascendentes pueden conducir a una reducción en la riqueza de especies.
La investigación se basa en estudios detallados de 66 cumbres, distribuidas entre el norte de Europa, y el Mediterráneo meridional. Un grupo internacional de investigadores de la Academia Austriaca de las Ciencias y la Universidad de Viena, mapeó la situación de las plantas en 2001, y 2008, observando que el aumento en el número de especies se encuentra sólo en las cumbres del norte y centro de Europa, y, por el contrario, el número de especies se estancó, o disminuyó, en casi toda la región mediterránea.
Uno de los autores principales, Harald Pauli, ha afirmado que "estos resultados muestran una disminución preocupante de especies en las zonas montañosas del Mediterráneo, que poseen una flora muy singular, y una gran proporción de especies que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo".
Por otro lado, en las cumbres al norte de Europa, un mayor número de especies de plantas está prosperando. Esto podría tomarse como indicio de que estos son los lugares más seguros para las flores alpinas. Sin embargo, otro de los investigadores, Michael Gottfried, ha opinado que "este no es necesariamente el caso, ya que las plantas que acababan de aparecer son, en su mayoría, las especies más extendidas de las elevaciones más bajas, y supondrán una creciente competencia para las flores alpinas más raras".
Las zonas superiores de las montañas mediterráneas son más bien pequeños parches de hábitats fríos; y las tierras bajas y las montañas están expuestas a una temporada seca en verano. En las altitudes más altas, las precipitaciones, principalmente en forma de nieve, durante el invierno y la primavera, y el deshielo, son cruciales para el suministro de agua a las plantas de montaña, durante la temporada seca.
Según Pauli, "las pérdidas de especies observadas fueron más pronunciadas en las cumbres más bajas, donde las plantas sufren antes la deficiencia de agua, que en los picos más altos. El calentamiento climático y la disminución de lluvias en el Mediterráneo, durante los últimos decenios, se ajustan bien al patrón de disminución de la presencia de especies".
Por su parte, el experto Georg Grabherr, ha concluido que, "los impactos del cambio climático, ya sea mediante el calentamiento, o en combinación con el estrés por sequía creciente, podrían amenazar a las plantas alpinas, no sólo en el continente europeo, sino incluso a nivel mundial".