MADRID, 29 Nov. (EUROPA PRESS) -
El cultivo y consumo de patatas se remonta en la historia hasta un origen establecido entre el noroeste de Bolivia y el sur de Perú hace unos 5.000 años.
Un estudio del profesor de la Universidad de California Merced, Mark Aldenderfer, y de la científica asistente Claudia Rumold, puboicado en Proceedings of the National Academy of Science, descubrió la evidencia directa más temprana del consumo de patata en esa región entre 3.400 y 2.200 años antes de Cristo.
Estudiaron la evidencia en un sitio llamado Jiskairumoko, en la cuenca occidental del Titicaca, en los Andes del Perú. "Basados en diversos tipos de datos botánicos, sabemos que la cuenca occidental del Titicaca se encuentra dentro del área más amplia en la que la patata fue domesticada", dijo Rumold. "En consecuencia, es posible que Jiskairumoko o el área de estudio más amplia puede darnos pruebas de su domesticación".
"Sabíamos que el sitio era único y tenía el potencial de tener datos relevantes para el estudio de los primeros pueblos de la región", dijo. "La superficie estaba llena de artefactos y el arado de los aldeanos reveló un rico y negro suelo en superficie, una señal segura de la presencia de antiguos vertederos", dijo.
Encontrar evidencias de maíz, trigo u otros cultivos de semillas es más fácil que descubrir los restos de hortalizas de raíz, dijo la paleoetnobotánica Rumold, porque los cultivos de semillas típicamente dejan pedacitos incluso si han sido quemados. Sin embargo, una patata caída en un fuego normalmente se quemará completamente.
Los arqueólogos recuperaron muestras microbotánicas -los restos de almidón de patata- de las piedras de moler. Rumold utilizó el análisis del grano de almidón, un método que se está volviendo más común en la arqueología, para determinar la identidad botánica de los restos.
Debido a que el ancestral salvaje de la patata domesticada es tóxico, la gente tenía que encontrar formas de reducir o eliminar las toxinas, molerlas puede ser una manera de hacer eso. Manipular los cultivos para eliminar las toxinas es otra. "Cada planta que hemos domesticado ha sufrido muchos cambios", dijo Rumold en un comunicado.
Cada pedacito de evidencia, incluyendo restos de patata, ayuda a los investigadores a obtener una imagen más sofisticada de la historia de nuestros antepasados.
El yacimiento, a 4.000 metro de altitud, ha sido reincorporado a las tierras de cultivo por la población local, dijo Aldenderfer, ya que él y el gobierno peruano no pudieron obtener protección para el área histórica.
Este trabajo se asocia con otros proyectos de Aldenderfer en las montañas del Himalaya, estudiando el ADN antiguo y las adaptaciones evolutivas de las personas que viven en altitud. Los restos humanos encontrados en ambos conjuntos de montañas han ayudado a arrojar luz sobre aspectos de la historia de la población que son difíciles de inferir de las poblaciones modernas o la cultura material arqueológica por sí sola, dijo.