Actualizado 03/03/2020 14:10 CET

Los imperios mongoles se apoyaron también en la agricultura

Tierra cultivada en el norte de Mongolia
Tierra cultivada en el norte de Mongolia - ALICIA VENTRESCA MILLER

   MADRID, 3 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Un examen de isótopos estables de colágeno óseo y esmalte dental han permitido reconstruir las dietas de los antiguos mongoles.

   Los hallazgos, publicados en Scientific Reports, desafían la noción popular de una población prehistórica completamente nómada, vinculando el cultivo de granos con el éxito del Imperio Xiongnu (200 antes de Cristo-150 después de Cristo) y mostrando el consumo continuo de granos durante el Imperio mongol de los Kanes (1200-1400 de nuestra era).

   Las economías históricas de Mongolia se encuentran entre las menos entendidas de cualquier región del mundo. Los persistentes vientos extremos de la región eliminan los signos de actividad humana y evitan la acumulación de sedimentos de los que dependen los arqueólogos para preservar el pasado.

   Hoy en día, el cultivo comprende solo un pequeño porcentaje de la producción de alimentos de Mongolia, y muchos estudiosos han argumentado que Mongolia presenta un ejemplo único de densas poblaciones humanas y sistemas políticos jerárquicos que se forman sin agricultura intensiva o almacenamiento de granos.

   El estudio actual, dirigido por Shevan Wilkin del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, proporciona la primera visión detallada de las dietas y vidas de los antiguos mongoles, subrayando la importancia del mijo durante la formación de los primeros imperios en la estepa.

   En colaboración con los arqueólogos de la Universidad Nacional de Mongolia y el Instituto de Arqueología de Ulán Bator, Wilkin y sus colegas tomaron muestras de porciones de dientes y huesos de costillas de 137 individuos previamente excavados. Los fragmentos esqueléticos se analizaron en el antiguo laboratorio de isótopos en Jena, Alemania, donde los investigadores extrajeron colágeno óseo y esmalte dental para examinar las proporciones de isótopos estables de nitrógeno y carbono.

   Con estas proporciones en la mano, los científicos pudieron reconstruir las dietas de las personas que vivieron, comieron y murieron hace cientos a miles de años.

   Los investigadores rastrearon las tendencias en la dieta durante milenios, creando un "paisaje dietético" que claramente mostró diferencias significativas entre las dietas de los pueblos de la Edad del Bronce y los que vivieron durante los imperios Xiongnu y Mongol.

   Una dieta mongola típica de la Edad del Bronce se basaba en la leche y la carne, y probablemente se complementaba con pequeñas cantidades de plantas disponibles de forma natural. Más tarde, durante el Imperio Xiongnu, las poblaciones humanas mostraron un mayor rango de valores de carbono, lo que demuestra que algunas personas siguieron con la dieta común en la Edad del Bronce, pero que muchas otras consumieron una gran cantidad de alimentos a base de mijo.

   Curiosamente, aquellos que viven cerca de los corazones imperiales parecen haber consumido más alimentos a base de mijo que los que están más lejos, lo que sugiere un apoyo imperial para los esfuerzos agrícolas en las regiones políticas más centrales. El estudio también muestra un aumento en el consumo de granos y una mayor diversidad dietética a lo largo del tiempo, hasta desembocar en el imponente Imperio de los Kanes.

   Los nuevos descubrimientos presentados en este documento muestran que el desarrollo de los primeros imperios en Mongolia, como en otras partes del mundo, estaba vinculado a una economía diversa que incluía la producción local o regional de granos. Bryan K. Miller, coautor que estudia los registros históricos y arqueológicos de los imperios del interior de Asia, señala que "estos regímenes eran como la mayoría de los imperios, en el sentido de que dirigían redes políticas complejas y buscaban acumular un excedente estable", en este caso principalmente para el pastoreo que fue aumentado por otros recursos como el mijo.

   "En este sentido", agrega el Dr. Miller, "este estudio nos acerca un paso más a la comprensión de los procesos culturales que llevaron a la humanidad al mundo moderno".

   La opinión de que todos en la historia de Mongolia eran pastores nómadas ha sesgado las discusiones sobre el desarrollo social en esta parte del mundo. Wilkin señala que "dejar de lado nuestras ideas preconcebidas de cómo era la prehistoria y examinar el registro arqueológico con enfoques científicos modernos nos está obligando a reescribir secciones enteras del pasado de la humanidad".

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