Cría de oricteropo en Bioparc - BIOPARC
VALÈNCIA 18 Feb. (EUROPA PRESS) -
Bioparc Valencia consolida el éxito en la conservación del oricteropo, el animal 'frankenstein', tras nacer en el parque una nueva cría, según han informado desde el centro en un comunicado.
Con este nacimiento, ya son 11 los retoños que alberga Bioparc en los 18 años desde su apertura. Con poco más de 1.6 kilos de peso, el 'bebé' oricteropo ha comenzado a mamar, permanece con su madre bajo un protocolo de seguimiento del equipo de cuidado animal y, por precaución, no está a la vista del público para favorecer su bienestar.
El oricteropo asemeja estar hecho a piezas, pero cada una de ellas tiene un objetivo, la supervivencia en una imprescindible adaptación al medio. Aunque el nombre de cerdo hormiguero aporta alguna pista, es necesario profundizar. Su robusto cuerpo y coloración recuerdan a un cerdo, así como su hocico con dos orificios en la parte final, salvo que es mucho más alargado.
Las orejas, similares a las de los conejos, son enormes, lo que les facilita 'escuchar' durante sus horas de actividad, puesto que son nocturnos, lo que ha derivado en una visión limitada y daltónica.
Su dieta insectívora se nutre gracias a una lengua pegajosa de hasta 30 centímetros de longitud que utiliza para capturar termitas y hormigas. La estructura dental lo convierten en un auténtico fósil viviente, puesto que es la única especie que ha sobrevivido hasta nuestros días de la orden Tubulidentata.
La gruesa cola aparenta la del canguro y las desproporcionadas garras que evocan a los dinosaurios son tan fuertes que les permiten destruir los termiteros y cavar con la descomunal potencia de tres personas para alcanzar su alimento y construir sus cuevas.
Bioparc Valencia recrea fielmente este hábitat subterráneo donde sus inmensas madrigueras, con multitud de túneles, son también utilizadas como refugio por otras muchas especies que no tienen la capacidad excavadora de los oricteropos, beneficiándose así de estos 'bulldozers' de la sabana.
De esta forma, puede contemplarse la rata topo (Heterocephalus glaber), la musaraña elefante (Macroscelides proboscideus), el zorro orejudo (Otocyon megalotis) o la serpiente más grande de África que es la pitón de Seba (Python sebae) y el carnívoro más pequeño del mismo continente, la mangosta enana (Helogale parvula undulatus).