VALÈNCIA, 19 Mar. (EUROPA PRESS) -
La alcaldesa de València, María José Catalá, ha reconocido este jueves, en el último día de las Fallas de 2026, que de cara a las fiestas del próximo año el Ayuntamiento tiene que "trabajar para endurecer las sanciones a las conductas incívicas", como también se tiene que "ordenar mejor" la movilidad de la ciudad.
Así se ha pronunciado este jueves en declaraciones a los medios, tras presenciar la última mascletà de este ejercicio fallero, disparada por Hermanos Caballer en el Día de San José.
Por un lado, la alcaldesa ha puesto en valor el "espectacular" trabajo de las Falleras Mayores de València de 2026, la joven Carmen Prades y la niña Marta Mercader, que han estado "las 24 horas del día" especialmente desde el 1 de marzo pero también antes "representando a la ciudad de forma extraordinaria". "Marta y Carmen han sido extraordinarias representando a la ciudad de València y estoy muy agradecida como alcaldesa", ha subrayado.
María José Catalá ha señalado que esta última jornada de las fiestas es para ella un "día de agradecimiento" también a los servicios municipales por el trabajo que han realizado durante las fiestas, "en mitad de una situación compleja" por la gran afluencia de personas y la multitud de actos del programa festivo.
"Yo creo que la ciudad puede resistir tanta gente y tanta actividad frenética porque hay muchísima gente trabajando", ha afirmado, para referirse a los dispositivos de la Policía Local, Guardia Civil, Protección Civil, Cruz Roja, los voluntarios de Junta Central Fellera y el personal del servicio de limpieza que ha trabajado "24 horas".
La alcaldesa ha señalado que "de cara al año que viene hay que trabajar para endurecer las sanciones a las conductas incívicas porque hay mucha gente trabajando y es una pena también que se sigan produciendo conductas incívicas y que haya gente que no cuida la ciudad". Una cuestión que, junto a otras, se evaluará mejor este viernes, ha emplazado.
EL CRECIMIENTO OBLIGA A ANALIZAR LA ORGANIZACIÓN
Catalá ha reiterado que en 2027 las fallas se instalarán en las calles "un poquito más tarde, de forma que la movilidad vaya un poquito mejor".
Así, preguntada por si hay margen de mejora en la organización de las Fallas y qué consecuencias puede tener que las fiestas caigan en fin de semana como ocurrirá en 2028, la alcaldesa ha admitido que ese ejercicio "será un reto para la ciudad", por lo que hay que "ir trabajando".
Para la primera edil, el crecimiento en el censo fallero y en la participación en la Ofrenda, con 11.100 personas más que en 2025, hacen "grande y fuerte" a la fiesta e implican que "hay más gente joven involucrada en las Fallas". "Robustece un tejido asociativo, cultural, festivo, que es identitario y fundamental para la ciudad de Valencia", ha dicho, pero ha apuntado que también "obliga a analizar los actos, las horas de finalización, los cortes de calles". "Todo eso es una exigencia importante", ha comentado
"NO DEBEMOS RENUNCIAR A LA INTERNACIONALIZACIÓN"
La alcaldesa, que ha recordado que este 2026 se han cumplido diez años desde la declaración de las Fallas como Patrimonio de la Humanidad, ha defendido que "no debemos renunciar a nuestra vocación de internacionalización y de proyección al mundo como una muestra de arte efímero, de riqueza en la indumentaria, en la orfebrería".
"No debemos renunciar a la pirotecnia y a nuestro liderazgo en el ámbito pirotécnico. No podemos renunciar a todo esto y, evidentemente, esto existe y es así y hace que cada vez sean más las personas que vienen a las fallas", ha comentado. Todo ello "exige a la ciudad ordenarse un poquito mejor e intentar entre todos que los visitantes respeten la ciudad y la fiesta"
Catalá ha insistido en que "no podemos ponerle puertas al mar" y en que la proyección de las fiestas es "imparable y es bueno que eso sea así", pero ha manifestado que "es verdad que tenemos que ordenar esos flujos de visitantes, penalizar las conductas incívicas, debemos ordenar mejor las cuestiones de movilidad".