VALENCIA 25 Oct. (EUROPA PRESS) -
La parroquia de Nuestra Señora del Pilar de Valencia, del siglo XVIII, ha iniciado la primera fase de obras de restauración, que incluirá la rehabilitación de su torre campanario, la fachada principal y la capilla del Rosario, según informaron en un comunicado fuentes del Arzobispado.
Los trabajos, que ya han comenzado con la instalación de vallas y grúas, se prolongarán durante cinco meses, según indicó el párroco, Antonio Vargas, que elogió el "gran esfuerzo" de la feligresía para financiar las obras "porque no contarán con ayudas oficiales", puntualizó.
La intervención del campanario de la iglesia, de 40 metros de alto, permitirá la limpieza de la torre y la consolidación de su estructura. Igualmente, la fachada del templo va a ser picada para recibir un tratamiento de limpieza. Igualmente, la capilla del Rosario, del siglo XVIII, de 400 metros de superficie, será remozada y rehabilitada para usos parroquiales, pastorales y culturales.
Las obras de la capilla, ubicada en un lateral de la iglesia correspondiente a la Plaza del Pilar, consistirán en la renovación del tejado con el fin de evitar goteras y humedades y la limpieza de su interior.
De igual modo, la parroquia de El Pilar de Valencia, de estilo barroco, tiene previsto acometer una segunda fase de obras que contemplaría la renovación de la cubierta del templo y la nave central "que se encuentran en mal estado de conservación", según Vargas.
La segunda fase fue sacada a concurso por la Dirección General de Patrimonio y un arquitecto ya presentó el proyecto, según el párroco, que aseguró que "sería necesario que estos trabajos fueran asumidos por Patrimonio y se llevaran a cabo, ya que se trata de un edificio catalogado como Monumento Histórico Artístico y de Bien de Interés Cultural".
El templo parroquial tiene su origen en la antigua iglesia de un convento que construyó en el siglo XVII la orden de los Dominicos, bajo la advocación de la Virgen de El Pilar, en la calle Guillem de Castro, que, posteriormente, después de su expropiación durante la desamortización de 1836, se convirtió en la actual parroquia de Nuestra Señora del Pilar y San Lorenzo.