Publicado 11/12/2021 19:12CET

La desolación de 'Madama Butterfly' vuelve a conquistar a Les Arts con una ovacionada Marina Rebeka

Estreno De La Ópera Madama Butterflay
Estreno De La Ópera Madama Butterflay - MIGUEL LORENZO

VALÈNCIA, 11 Dic. (EUROPA PRESS) -

'Madama Butterfly' ha vuelto a conquistar al público del Palau de Les Arts con una muy ovacionada Marina Rebeka dando vida a la desolada Ciao-Ciao-San en una producción muy cinematográfica ambientada en el Japón de la II Guerra Mundial.

El montaje ideado por el valenciano Emilio López vuelve cuatro años después al coliseo está vez bajo la dirección musical de Antonino Fogliani y la soprano letona Marina Rebeka, que con su potente interpretación de mujer y madre abandonada, se llevó los mayores aplausos y bravos del respetable, que terminó en pie en el estreno de este drama de Puccini.

El tenor cordobés Marcelo Puente sustituyó a última hora a Piero Pretti, afectado de laringitis, como el cobarde teniente de la marina Pinkerton. La 'mezzosoprano' valenciana Cristina Faus, en su papel de leal sierva Suzuki, fue también muy reconocida por el público al igual que el barítono catalán Àngel Òdena, que ha encarnado Sharpless, el cónsul americano, y la enérgica interpretación de la Orquestra de la Comunitat Valenciana bajo la dirección de Francesc Perales.

Esta producción propia de Les Arts, en la que iluminación adquiere gran protagonismo, arranca con una proyección de imágenes de la II Guerra Mundial que anticipan la destrucción de Madama Butterfly. El telón se abre y muestra la típica casa de paneles japonesa enmarcada en una postal de preciosas flores de cerezo que sirve de escenario para la boda de Ciao-Ciao-San, la "más feliz del mundo entero", canta jubilosa por casarse con el teniente americano Pinkerton y con una trabajada interpretación de gestos elegantes y pequeños pasos que refuerzan la sumisión de la joven geisha hacia su amado.

La tragedia se anticipa ya al público cuando Pinkerton confiesa desde el inicio al cónsul americano que la toma por esposa como cualquier contrato en Japón, donde "se compra por 999 años pero con posibilidad de cancelar cada mes" y habla ya de su futuro con su verdadera esposa americana. El cónsul le avisa que Ciao-Ciao-San sí cree que su amor es sincero.

El tío de la joven (Fernando Radó) sale en escena para advertirle de la boda, pero la desdichada Butterfly persiste en que será "repudiada, pero feliz", mientras que el ufano Pinkerton clama que ese "juguetito" es ya su esposa. "El amor no mata", le dice a su enamorada. "Quiréme mucho", le suplica ella justo antes de comenzar su noche nupcial. El fondo se quema al igual que un negativo de una cinta cinematográfica y deja paso una espléndida noche estrellada. El dúo 'Vogliatemi bene' pone fin al primer acto y arranca los primeros aplausos.

Tras el descanso, el interludio orquestal que abre el segundo acto se acompaña también de una proyección de imágenes de la bomba atómica lanzada sobre Nagasaki, metáfora de la destrucción que vendrá sobre la joven, y un gran tul negro sobre el escenario recuerda al público la negativa de la joven a aceptar la realidad. Butterfly reaparece en escena, la casa ya destrozada pero presidida por una gran bandera americana, tranquilizando a su sierva de que Pinkerton regresará con la esperada aria 'Un bel di vedremo', que fue muy aclamada.

El número de danza de la bailarina Fátima Sanlés, imitando el vuelo de una mariposa con una gran tela vaporosa, fue también muy aplaudido. Llega el último acto, ya sin el tul negro, con Ciao-Ciao-San esperando a su amado tras haber visto que su barco atracaba en el puerto. Pinkerton regresa tres años después, pero acompañado de su nueva esposa y no se atreve a enfrentarse a la joven.

Es la americana quien pide a Sukuzi que interceda ante su señora para les entregue al niño. Ella acepta si el teniente se lo pide en persona. Salen en su búsqueda y Butterfly, ya a solas, canta una bella despedida a su hijo y se suicida: "Con honor muere quien no puede vivir con honor". El cielo gris se tiñe de sangre.

El público, que llenó la Sala Principal del coliseo valenciano, volvió a disfrutar de la siempre esperada Madama Butterfly, que podrá verse los días 13, 16, 17, 19 (también en streaming desde OperaVision) y 22 de diciembre.

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