VALENCIA, 28 Sep. (EUROPA PRESS) -
Croquetea nació en 2013 en el barrio de Ruzafa de la mano de Maribel Alemany que, junto a su tía Pepa, apostó por una tienda especializada de un producto tradicional del que ya venden 25 variedades, impulsada por la innovación tras prestar atención a lo que le rodea, especializarse y repensar el producto.
Esta tienda especializada en croquetas no es una casa de comidas para llevar y tampoco tiene en su oferta otro producto que no sea croquetas, aclara Alemany, que asegura que este punto es lo que más ha costado de explicar al público: "es que es única y exclusivamente una tienda de croquetas".
"Esta apuesta por la especialización es lo que posiblemente sea más difícil de entender para algunos y quizás se deba a que no estamos habituados a encontrar este tipo de establecimiento en el barrio, explica.
HECHAS A MANO, SIN ADITIVOS NI CONSERVANTES
Eso mismo les pasaba a ella y a su tía, de manera que en 2013 decidieron ser las primeras en abrir en Ruzafa una empresa familiar de mujeres que hace de la especialización su reclamo y desde entonces venden todo tipo de croquetas, todas caseras, hechas a mano, sin aditivos ni conservantes, y hasta 25 variedades diferentes.
Durante el parón de la pandemia aprovecharon para darle un empujón a sus redes y a repensar su oferta e incluyeron variedades sin gluten, sin lactosa y veganas.
"El proceso lógico para poder innovar es prestar atención
a lo que nos rodea, aprender, comprender la situación y desde
ahí, emprender", según Alemany que ha añadido que en pandemia fue primera vez que tuvieron tiempo para ello. El resultado, reconoce, ha sido "más que bueno. Y es ahí donde ella reivindica su inconformismo para darle una vuelta más a algo que todos damos por sentado, ya que, seamos capaces de verlo o no, el mundo no deja de evolucionar.