Cascos descubiertos en 1990 en el yacimiento subacuático de Piedras de la Barbada, frente a la costa de Benicarló - UA
ALICANTE, 4 Jun. (EUROPA PRESS) -
Una investigación dirigida desde la Universidad de Alicante (UA) ha permitido reinterpretar uno de los conjuntos de armamento "más singulares" hallados en aguas españolas: los 43 cascos descubiertos en 1990 en el yacimiento subacuático de Piedras de la Barbada, frente a la costa de Benicarló (Castellón).
Así, lo que durante más de tres décadas fue considerado un vestigio de época romana ha resultado ser "una pieza clave para comprender las redes comerciales y militares del Mediterráneo bajomedieval", según ha indicado la institución académica en un comunicado.
El estudio, publicado en la revista científica 'Antiquity', de la Cambridge University Press, ha sido desarrollado por un equipo internacional coordinado desde la UA y encabezado por Manuel Frallicciardi.
Los resultados sitúan el origen de estas piezas entre finales del siglo XIV y comienzos del XV, lo que desmonta la atribución romana que había acompañado al hallazgo desde su recuperación, según ha indicado la UA.
La historia comenzó de forma "fortuita", cuando unos pescadores extrajeron accidentalmente con sus redes dos "grandes" bloques metálicos compactados por la corrosión marina, en cuyo interior se ocultaba un conjunto "excepcional" de yelmos de hierro.
La concentración de 43 ejemplares es lo que queda de un cargamento "potencialmente mucho mayor", si bien este número convierte al hallazgo en "el mayor lote de cascos medievales conocido hasta la fecha en el Mediterráneo occidental".
El codirector del proyecto doctoral de Frallicciardi y uno de los autores del trabajo, el profesor de la UA Raimon Graells, ha señalado que "la magnitud del conjunto trasciende el interés puramente arqueológico".
"Estamos ante una evidencia directa del comercio de armamento a gran escala. Este descubrimiento revela una red de intercambios y comunicaciones mucho más compleja de lo que se pensaba hasta ahora", ha apuntado.
Además, la investigación apunta a "una circulación de armas entre la costa de la Comunitat Valenciana y los grandes centros comerciales del norte de Italia", como Génova, "una de las mayores potencias mercantiles de la época", de acuerdo con la UA.
En este sentido, la presencia de un cargamento "tan numeroso" sugiere que el transporte de equipamiento militar formaba parte de "circuitos comerciales perfectamente estructurados que conectaban distintos territorios mediterráneos".
METODOLOGÍA
De otro lado, en este trabajo se ha optado por la aplicación de una metodología desarrollada en la UA. Si bien este sistema de análisis se utiliza habitualmente en estudios arqueológicos, "nunca" se había empleado para examinar armamento medieval de estas características.
Con este enfoque y a las dataciones por radiocarbono realizadas sobre restos textiles conservados en el interior de varios cascos, los investigadores han podido establecer una cronología "mucho más precisa".
Asimismo, Frallicciardi ha subrayado que la identificación inicial planteó "numerosas dificultades" y ha aseverado que al principio era "complicado" situarlos en una época concreta, ya que presentaban "rasgos que recordaban tanto a modelos tardorromanos como a posibles ejemplares medievales inspirados en la tradición clásica".
La búsqueda de referencias le llevó a localizar algunas representaciones iconográficas semejantes en Inglaterra durante el siglo XIV, aunque "sin equivalencias exactas". Los resultados del carbono 14 confirmaron que se trataba de una forma de casco "poco documentada y perteneciente a una etapa de transición tecnológica que no tuvo continuidad posterior".
Así, los especialistas consideran que todas las piezas formaban parte de una única remesa cuando llegaron al fondo marino, por lo que la hipótesis "más probable" es que el lote estuviera embalado y fuese transportado por vía marítima cuando ocurrió "algún incidente durante las operaciones de carga o descarga", ya que el conjunto apareció a unos seis metros de profundidad, junto a una zona utilizada como embarcadero.
En este contexto, los investigadores sitúan el hundimiento en un periodo "especialmente convulso" para el Mediterráneo occidental, con "la expansión de la piratería islámica en las costas valencianas de mediados del siglo XIV" y "la creciente militarización del litoral", por lo que el cargamento podría haber estado destinado a milicias locales, tropas del Reino de Valencia o compañías armadas encargadas de proteger la frontera marítima.
Para Graells, la hipótesis apunta a que "una parte del cargamento quedó atrapada bajo la arena y no se pudo recuperar en aquel momento", por lo que ese "accidente fortuito" permitió que el paquete permaneciera "oculto durante siglos, enterrado en la arena".
CONSERVACIÓN
La conservación de los cascos ha sido posible gracias a "la acción combinada de concreciones marinas y sedimentos". En algunos ejemplares, estos depósitos sellaron los tejidos que recubrían el interior y crearon "microambientes estables" que protegieron materiales orgánicos normalmente destinados a desaparecer con el paso del tiempo.