Fundación Bancaja exhibe al "Michavila total", de la geometría a l'Albufera, con su mayor retrospectiva en su centenario - FUNDACIÓN BANCAJA
VALÈNCIA, 6 Oct. (EUROPA PRESS) -
La mayor exposición retrospectiva sobre Ximo Michavila abre sus puertas este miércoles en Fundación Bancaja de València para conmemorar el centenario del artista valenciano y homenajear su papel esencial en la evolución del arte contemporáneo español. Aparecen todas sus facetas: la fase figurativa inicial en los 1950, la pintura geométrica y constructivista en los 60-70, la abstracción paisajística desde 1978, estrechamente ligada a l'Albufera, y la pasión por la música.
"Hemos hecho un Michavila total", ha manifestado la hija del pintor, Carmen Michavila, quien colabora en esta muestra comisariada por Juan Manuel Bonet. 'Ximo Michavila. Centenario (1926-2026)' cuenta con un centenar de obras datadas entre 1551 y 2004, algunas de ellas inéditas para el público hasta ahora.
Se trata de un "merecido y necesario" homenaje para uno de los grandes artistas valencianos del siglo XX, mediante una gran retrospectiva que supondrá "un reencuentro para muchos con Michavila y un descubrimiento para otros, sobre todo para los más jóvenes", ha expuesto al presidente de Fundación Bancaja, Rafael Alcón.
Durante el recorrido se plasma la inquietud plástica e intelectual de Michavila y su "capacidad de evolucionar sin renunciar a una voz propia". "Es una obra con muchas caras, pero con la misma alma", ha manifestado Alcón, quien ha destacado que más de 50 prestadores colaboran en la retrospectiva, entre ellos la familia del artista y la propia fundación.
Las diferentes etapas artísticas de Michavila muestran "una vida llena de avatares", según ha relatado el comisario de la muestra: "Él es un hijo de la guerra, de esa generación a la que la Guerra Civil le marca física y psicológicamente, y también la posguerra". Fue en esos años cuando el pintor nacido en l'Alcora (Castellón) abandonó los estudios de Filosofía y Letras para estudiar Bellas Artes y entró en contacto con sus dos grandes aficiones: la naturaleza y la música.
De esta época es el cuadro más antiguo que se expone en Fundación Bancaja: un retrato del padre de Michavila en su biblioteca, pintado en 1951, al igual que otro retrato de Joan Fuster al ser uno de los escritores a los que frecuentaba Michavila por aquel entonces. En los años siguientes, el artista se inspiró en la meseta y en su entorno más cercano: la ciudad de València, presente en la retrospectiva con piezas como la melancólica 'Circo de suburbio' y visiones sintéticas de l'Albufera.
SU DESPEGUE CON LA GEOMETRÍA Y SU REGRESO A L'ALBUFERA
En la década de los sesenta, tras viajar a Italia y formar parte del Grupo Parpalló, se inició la proyección internacional de Michavila y su "despegue" como uno de los grandes geómetras de España, con cuadros en los que aludía a la arquitectura, al urbanismo o incluso al cosmos como gran aficionado a la geometría. "Era una persona renacentista", ha resumido el comisario.
Ya en 1978, tras una crisis personal, Michavila dio por agotado el ciclo de sus geometrías y se sumergió durante más de diez años en el paisaje de l'Albufera, que se convirtió en su obsesión y en su etapa más conocida para el público valenciano. Según ha relatado Bonet, un psicólogo aconsejó al artista que se fuera a un lugar para "olvidarlo todo" y él eligió este paraje natural, en lo que supuso "un retorno a la abstracción" en su carrera pictórica.
En estos cuadros, Michavila es testigo de la decadencia del paisaje, pero a la vez sigue entregado al encanto de la luz entre las cañas o sobre los arrozales. "Tenía todo el derecho a volver a l'Albufera y a crear otro paisaje que no es el mismo, porque es el paisaje es el que nos envuelve a todos. Todo es paisaje, externo o interno", ha comentado la hija del artista.
"Era un pintor que amaba su oficio, que amaba los pinceles", ha añadido el comisario, quien ha señalado que los primeros cuadros de l'Albufera pintados por Michavila son muy diferentes a los del final de su carrera, mucho "más libres". Aunque no cree que el artista fuera "ecologista en sentido militante", sí percibe en estas obras una conciencia del deterioro de un paisaje "condenado a reducirse".
MÚSICA Y DOCUMENTOS PERSONALES
Otra de las facetas que se puede contemplar en Bancaja es la de la pasión de Michavila por la música, con su ciclo 'Contrapunto' con cuadros abstractos e intensos. Precisamente, en una de las salas de la exposición de pueden escuchar piezas de compositores que inspiraron al de l'Alcora, como John Cage, Kurt Weil, Arnold Schönberg o Pierre Schaeffer.
La retrospectiva incluye una amplia selección del archivo personal del artista, conservado por la Diputació de València, que ha cedido más de 80 documentos, muchos inéditos, como catálogos, folletos y carteles de exposiciones, fotografías o correspondencia. También hay diseños e imágenes de su labor como escenógrafo teatral y figura clave en la renovación de la dramaturgia valenciana de la mano de Antonio Díaz Zamora.
Para la hija de Michavila, sería una idea "fantástica" que esta exposición retrospectiva fuera itinerante y saliera de València, ya que cree que ayudaría a dar a conocer a un artista que "estaba muy bien en la 'terreta'" durante su vida. "Mi padre no era de ir de arriba para abajo: no subió nunca a un avión y estaba muy metido en su trabajo (...) Sí se reinventó y yo creo que disfrutó, porque el curioso necesita cambios".
La exposición, que cuenta con un catálogo con textos del comisario, José Mª Yturralde o Carmen Michavila, se podrá visitar hasta el próximo 14 de febrero.