Actualizado 23/10/2009 01:08 CET

Garzón asegura que "no hay conflicto" entre órganos judiciales y la justicia "no debe ser una moneda de cambio"

Cree "inadecuado, injusto y arbitrario" hacer "juicios paralelos" y estima que "no vale cualquier medio para investigar un delito"

VALENCIA, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón aseguró hoy que "no hay conflicto" entre los órganos judiciales por la causa del presunto pirata somalí Cabdiweli Cabdullahi, 'Abdu Willy', detenido por el secuestro del pesquero español 'Alakrana', que será puesto mañana a disposición del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, después de que el juez central de Menores, José Luis de Castro, se inhibiera de la misma al considerar "suficientemente acreditado" que es mayor de edad.

Garzón se pronunció así después de impartir una conferencia en Valencia, al ser preguntado por esta cuestión y también acerca de la posibilidad de que la actuación de la justicia española en el caso haya dificultado las negociaciones con los piratas, recalcó que la justicia "no debe ser una moneda de cambio".

"La justicia no tiene que actuar al hilo de la situación concreta que pueda estar desarrollándose en ese ámbito", señaló el magistrado, quien expuso que cuando se habla "de delitos de terrorismo, y si hay un secuestro, nadie va a renunciar ni a detener al grupo que haya producido ese secuestro, ni a proteger a la víctima"

En cualquier caso, hizo hincapié en que "a la justicia le corresponde el papel que le corresponde, y cuando se ponen dos personas a su disposición, tiene que tomar las medidas correspondientes y no debe de ser una moneda de cambio para cualquier otra situación". "No debe de ser así, la situación se tiene que resolver en otros ámbitos diferentes", insistió.

Respecto al supuesto conflicto entre organismos judiciales, reiteró que "no hay conflicto", sino "un caso en el que una de las personas está en el límite de la edad penal" y "hasta que no se determine" su edad, se está "en ese ámbito, que en ningún caso está suponiendo privación de derechos para la persona, que tiene su representante legal y por lo tanto, está protegido absolutamente" y que además, "como cualquier otra persona, tiene los derechos que le corresponden a un ciudadano que está en España".

Santiago Pedraz dejó en libertad al somalí el pasado martes cuando las pruebas médicas iniciales mostraron dudas sobre su mayoría de edad. 'Abdu Willy' inició el pasado lunes una peregrinación que le llevó desde la prisión de Alcalá-Meco, donde fue ingresado el pasado 13 de octubre por orden del juez Baltasar Garzón, hasta un centro de detención de menores, en el que pernoctó el martes, y un centro de internamiento cerrado, donde estuvo anoche.

El juez Garzón, que sustituía la semana pasada a Pedraz, le acusó de asociación ilícita, 36 delitos de detención ilegal y otro de robo con violencia y uso de armas. El mismo día de su ingreso en prisión, Garzón acordó el traslado del presunto pirata al Hospital de la Paz, donde tras realizarle una oseometría de la muñeca se estableció que tenía 19 años, si bien el magistrado ordenó la realización de análisis más exhaustivos.

"ABSOLUTAMENTE" INDEPENDIENTE

En otro orden de cosas, durante el turno de preguntas posterior a la conferencia, Garzón garantizó que se considera "absolutamente" independiente, "y así me va", añadió. Además, indicó que es "lógico" que existan "fricciones entre poderes y presiones de los medios de comunicación" pero, en su opinión, "la cuestión es lo que uno haga: si te dejas influenciar, tienes que marcharte".

Asimismo, el magistrado aseveró que hacer "juicios paralelos" es "inadecuado, injusto y arbitrario", al tiempo que señaló que "aprovechar una investigación para denigrar a personas no es correcto y tiene una trascendencia delictiva". A su juicio, "no vale cualquier medio para investigar un delito".

"REFLEXIÓN" SOBRE JUSTICIA PENAL UNIVERSAL

En su discurso, el juez de la Audiencia Nacional criticó la modificación del principio de Justicia Penal Universal, ya que "aunque era precisa", requería una "reflexión y debate" previo "profundo", por considerar que este principio es "el último argumento de las víctimas" de genocidios y crímenes de guerra o de lesa humanidad.

Asimismo, Baltasar Garzón reconoció que este principio puede afectar a los intereses económicos españoles con otros países y a las relaciones diplomáticas. Sin embargo, apuntó que también afecta que "España haya participado en una guerra ilegal". "No creo que la justicia penal universal sea el punto de inflexión para que la ruina de España se produzca", enfatizó. Más bien, "habría que preguntarse por la población de esos países".