Visita técnica a la zona de Vilamarxant - GVA
VALÈNCIA, 10 Ago. (EUROPA PRESS) -
La Generalitat eliminará la caña invasora en 400 hectáreas de cuencas de los barrancos del Poyo, Túria, Magro y Picassent (Valencia), el equivalente a unos 570 campos de fútbol, y plantará unos 400.000 árboles y plantas con el objetivo de renaturalizar el entorno y aumentar la resiliencia de estas cuencas frente a incendios y riadas.
El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, y el alcalde de Vilamarxant, Héctor Troyano, han inspeccionado la zona del Túria a su paso por el municipio en la que se van a desarrollar parte de los trabajos. En la visita técnica han estado también presentes la directora general de Recuperación y Reconstrucción, Sandra Castillo, y los técnicos de Tragsa y Vaersa encargados de llevar a cabo la intervención, según ha informado la Generalitat en un comunicado.
La actuación que se impulsa persigue un doble objetivo: por un lado, aumentar la resistencia frente a incendios que se ve agravada por la presencia de cañas, ya que es una planta muy inflamable por sus hojas secas y cañas huecas; y por otro lado, aumentar la capacidad hidrológica de estos cauces al sustituir esta especie invasora por vegetación autóctona de bosque de ribera que mejora la capacidad de infiltración ante futuras avenidas de agua.
Raúl Mérida ha destacado que la Generalitat va a llevar a cabo "el proyecto de limpieza de cañas y renaturalización de cauces más grande a nivel nacional en los barrancos del Poyo, Túria, Magro y Picassent para incrementar la capacidad hidráulica de estas cuencas y habilitar zonas verdes de paseo, ocio y contacto con la naturaleza abiertas a la ciudadanía".
Los trabajos supondrán una inversión, en esta primera fase, de 56,4 millones a cargo de la Generalitat, y se realizarán a lo largo de lechos de ríos y barrancos que atraviesan un total de 53 términos municipales.
Así, la actuación beneficiará a once municipios en la cuenca del Poyo (Chiva, Cheste, Ribarroja, Quart, Aldaia, Alaquàs, Torrent, Picanya, Paiporta, Catarroja y Massanassa); 14 en la cuenca del Túria (Calles, Domeño, Loriguilla, Sot de Chera, Chulilla, Gestalgar, Bugarra, Pedralba, Vilamarxant-Benagucail, Ribarroja, Paterna-Manises, Quart de Poblet); 23 en la cuenca del Magro (Alborache, Alfarb, Algemesí, Buñol, Camporrobles, Carlet, Catadau, Caudete, Dos Aguas, Fuenterrobles, Guadassuar, l'Alcudia, Llombai, Macastre, Montroi, Montserrat, Real, Requena, Siete Aguas, Sinarcas, Turís, Utiel y Yàtova) y 3 en el barranco de Picassent (Picassent, Alcàsser, Beniparrell).
Durante la dana se llegaron a generar más de un millón de toneladas de residuos, incluidas más de 20.000 toneladas de cañas arrastradas por las inundaciones. Estos restos se retiraron y gestionaron desde la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación en lo que representó la partida presupuestaria más grande de la reconstrucción con 225 millones.
"La experiencia nos ha enseñado que hay que mantener la regulación hidrológica de los cauces y para ello es necesario retirar los árboles dañados y obstáculos para mejorar su cubierta vegetal y llevar a cabo un plan integral de erradicación de caña invasora", ha señalado Mérida.
"Por ello desde la Generalitat, si bien la competencia sobre los cauces es de la Administración General del Estado, se ha decidido dar un paso adelante y se va a proceder a la limpieza y renaturalización de 160 kilómetros de cauces, especialmente en aquellas zonas donde no han actuado la Confederación Hidrográfica del Júcar", ha indicado la administración autonómica.
"Además de limpiar los cauces para aumentar su capacidad hidráulica y su resistencia al fuego, también queremos reconciliar a la ciudadanía con sus barrancos y riberas, que vuelvan a percibirlos como espacios verdes seguros que además ofrecen alternativas de ocio y esparcimiento", ha explicado Raúl Mérida.
Esta actuación está enmarcada en el Plan Endavant que prevé 343 medidas para impulsar la recuperación económica y social de la Comunitat Valenciana y la creación de unas mejores condiciones para afrontar futuros eventos climatológicos extremos.
BARRANCOS T500 EN UNA SEGUNDA FASE
La Generalitat prevé actuar en esta primera fase en las cuencas del Túria, Magro, Poyo y Picassent que resultaron afectadas por la dana para posteriormente ampliar la actuación.
La peligrosidad de que ocurra una inundación a causa del desbordamiento de un determinado barranco o cauce se mide en tres niveles de probabilidad estadística de frecuencia: periodo de retorno de 10 años (T10 Alta probabilidad), 100 años (T100 Probabilidad media) y 500 años (T500 Baja probabilidad), según el Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables del MITECO.
Los barrancos del Poyo o del Pozalet, por ejemplo, se sitúan en un escenario entre T50 y T75, mientras que otros barrancos, como el Carraixet, se sitúan en T500. El término T500 indica un escenario de avenida extraordinaria con un período de retorno de 500 años, es decir, una probabilidad de 1/500.