Publicado 02/03/2021 17:04CET

Investigadoras de la UV determinan el límite de presión en la planta del pie antes de sentir molestias

Investigadoras de la UV Laura Lopez, Inmaculada Aparicio, Lirios Duenas, Merce Balasch y Anna Arnal
Investigadoras de la UV Laura Lopez, Inmaculada Aparicio, Lirios Duenas, Merce Balasch y Anna Arnal - UV

VALÈNCIA, 2 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Departamento de Fisioterapia de la Universitat de València (UV), en colaboración con el Instituto de Biomecánica de València, ha determinado el punto límite de presión al que se puede someter distintas partes del pie antes de sentir incomodidad o molestia.

Estos valores varían en función de la edad, el género o el índice de masa corporal. La base del dedo gordo es la parte más débil y el talón es la zona que más presión aguanta, ha detallado la institución académica en un comunicado.

En el entorno de los 65 años es donde se produce un punto de inflexión respecto a la tolerancia al dolor en la planta del pie. Como novedad, este estudio se ha centrado en la incomodidad o molestia, precursora del dolor, a diferencia de otras investigaciones que lo han hecho en el punto en que se comienza a sentir dolor.

La profesora del Departamento de Fisioterapia de la Universitat de València e investigadora principal del trabajo, Lirios Dueñas, ha explicado que se trata de un estudio pionero, "que amplía los conocimientos sobre estos sectores de la población en su respuesta a las presiones plantares".

La experta ha destacado que este estudio podría ayudar al sector en auge de la personalización del calzado para conseguir resultados más cómodos, ya que "hasta la fecha, el diseño de calzado se centra en las zonas donde se ejerce mayor presión durante la marcha, en lugar de dónde afecta más esta presión".

CLARAS DIFERENCIAS ENTRE GRUPOS DE EDAD

Los resultados del estudio, cuyo objetivo es poder mejorar los tratamientos ortopédicos y el diseño del calzado, según las necesidades de cada individuo, muestran unas claras diferencias entre las variables. En todos los espectros estudiados, los datos muestran más diferencia entre menores y mayores de 65 que entre personas del primer grupo (20-35 años) y el segundo (50-65 años).

Los datos también revelan que el PDT (un indicador que muestra la presión máxima a la que se ha sometido la planta del pie del sujeto antes de que éste experimente incomodidad) es más alto en las mujeres que en los hombres, al igual que en los obesos y los ancianos respecto al resto.

Estos resultados podrían deberse a las diferencias en cuanto a elasticidad y el grosor de la piel. Características que se van deteriorando con el paso del tiempo y que están más presentes en las zonas de mayor uso o presencia al caminar.

"La molestia o incomodidad es un mecanismo que nos advierte frente al dolor", asegura Lirios Dueñas, "por tanto una menor percepción de este puede derivar en problemas como la hiperpresión".

El umbral de tolerancia de las personas mayores y con sobrepeso es mayor, posiblemente, debido a una menor información propioceptiva, lo que deriva en fallos en la activación de los mecanismos de defensa y protección. En este caso, uno de esos mecanismos sería cambiar la biomecánica al andar para reducir la carga sobre la zona afectada.

MUJERES CON UMBRALES DE TOLERANCIA MAYORES

Las mujeres han mostrado unos umbrales de tolerancia superiores a los de los hombres. Diferentes estudios señalan las diferencias de género en los umbrales de tolerancia de las distintas zonas del cuerpo. Esto es algo que, según señala la profesora Dueñas, se puede deber a factores sociales y culturales, como sería, en este caso, el uso de calzado más incómodo.

Para realizar el estudio, se utilizó un grupo de 36 personas, elegidas teniendo en cuenta evitar patologías previas y otras circunstancias que pudieran alterar los resultados. Con este grupo, se formaron tres subgrupos: el primero de entre 20 y 35 años; el segundo con entre 50 y 65; y el último, de mayores de 65. De esta muestra de población total, el número de hombres y mujeres fue igual, y alrededor del 30% sufrían de obesidad.

El método utilizado es diferente de otros estudios también enfocados en el dolor al andar. Este estudio se ha centrado en la incomodidad o molestia, a diferencia de otras investigaciones que lo han hecho en el punto en que se comienza a sentir dolor.

Para determinar el punto límite en que se comienza a sentir molestia, se aplicó presión en distintos puntos de la planta del pie en intervalos repetidos para simular el acto de andar. La presión dejaba de aumentar en el momento que el sujeto exclamaba "¡Alto!" y pulsaba un activador con la mano. La marca que alcanza el dinamómetro en ese momento es lo que se denomina PDT (pressure discomfort threshold) y se diferencia del PPT (pressure pain threshold), que era el utilizado en otros estudios.

En el trabajo también han participado Anna Arnal Gómez, Mercè Balasch y Bernat o Laura López Bueno (Departamento de Fisioterapia), Inmaculada Aparicio (Departamento de Educació Física y Deportiva) y Juan Carlos González, Clara Solves Camallonga y Enrique Alcántara (Instituto de Biomecánica). Todo el estudio se ha realizado de forma independiente y sin ninguna ayuda o subvención económica.