VALENCIA 13 Jul. (EUROPA PRESS) -
La nadadora gandiense Selina Moreno Pasagali intentará el próximo mes de agosto cruzar el Canal de la Mancha a nado para convertirse en la segunda española en hacerlo, después que Montserrat Treserras lo consiguiera hace cincuenta años.
La nadadora, que asume esta empresa tras superar un cáncer de mama que le fue diagnosticado en 2005, anunció hoy el reto en una rueda de prensa en la que estuvo acompañada por Liduvina Gil, concejal de Bienestar Social, Igualdad y Participación del Ayuntamiento de Gandia; Antonio Iradi, director del Servei d'Educació Física de la Universitat de València y Luis García del Moral, médico de la deportista.
Esta travesía, es considerada para muchos el Himalaya de los nadadores, por su enorme dificultad en la temperatura de sus aguas, en las distancia entre ambas costas, por el tráfico marítimo, las condiciones climatológicas tan adversas y por la fortaleza psicológica que se requiere.
"Son más de 32 kilómetros y se tardan entre 14 y 18 horas en cruzarlo. El principal peligro es la hipotermia, ya que la temperatura del agua oscila entre los 13º y 16º y los nadadores no podemos utilizar trajes de neopreno, sólo el tradicional traje de baño, gorro, gafas, tapones para los oídos, y grasa, que es una mezcla de lanolina y vaselina para evitar posibles rozaduras y retrasar la pérdida de calor humano. Las normas de las pruebas están establecidas desde hace ochenta años", explicó Selina Moreno.
La deportista empezó a nadar la larga distancia --de hecho ya ha realizado otras travesías: puerto de Barcelona, el Estrecho Lanzarote-Fuerteventura, la vuelta a la isla de Formentera, la Manga del Mar Menor, el Estrecho de Gibraltar-- después de superar el cáncer de mama.
"Quizá antes, la larga distancia, podía verla como una muralla, como algo inalcanzable, pero cuando superas enfermedades como ésta, desmitificas lo que antes considerabas retos insuperables", confesó la nadadora, que admite que tuvo miedo de perder parte de la movilidad del brazo como consecuencia de la operación. Pero, afortunadamente, fue al revés, ya que nadar le sirvió de estímulo y rehabilitación.
MÁS FUERTE TRAS LA ENFERMEDAD
Tras año y medio de tratamiento, Selina Moreno recuerda que la natación le permitió recuperar la movilidad en los brazos tras la intervención quirúrgica, además de ayudarle psicológicamente en su rehabilitación. "Tras la enfermedad me he hecho más fuerte", aseveró.
Para preparar esta prueba, para cuya realización cuenta con el patrocinio y apoyo del Ayuntamiento de Gandia, la Universitat de València, a través del Servei d'Educació Física i Esports, y el Real Club Náutico de Gandia, Moreno nada desde el mes de enero en mar abierto, además de dedicar entre cuatro y cinco horas diarias para prepararse para la prueba, y realizar entrenamientos de ocho horas seguidas sin salir de una piscina.
"Además de estar bien físicamente, la larga distancia se nada con la cabeza, por eso tengo que preparar tanto la parte psicológica como la física", concluyó la deportista valenciana.