Archivo - Voluntarios y vecinos de Paiporta tras la dana - PAIPORTA - Archivo
VALÈNCIA, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -
Las personas jóvenes, especialmente entre 25 y 29 años, son las más dispuestas a participar en acciones de voluntariado en situaciones de emergencia, especialmente las personas que previamente estaban vinculada a espacios de participación, con un 55,2 por ciento. Así se desprende de la investigación 'Organizar lo urgente: juventud y acción colectiva ante emergencias climáticas. El caso de la DANA', presentado este martes en València por el Consejo de la Juventud de España (CJE).
El estudio se centra en la participación voluntaria tras las inundaciones provocadas por la barrancada del 29 de octubre de 2024 en la provincia de València. En la presentación, celebrada este martes en el Caixafórum de la Ciutat de les Arts i les Ciències han intervenido la presidenta del CJE, Andrea Henry; la técnica de investigación del CJE y autora del informe, Maria Carda Gallardo; y el secretario de Estado de Juventud e Infancia, Rubén Pérez Correa.
Carda ha expuesto el informe que estudia la participación juvenil en situaciones de crisis y ha afirmado que los jóvenes que forman parte de asociaciones poseen una participación social más directa y duradera en el tiempo. Así, en la dana, la implicación se concentró entre los jóvenes, y confirma que fue mayor entre los que estaban previamente vinculados a espacios de participación.
La autora valenciana ha recordado de las consecuencias de la riada del 29 de octubre de 2024, pero también la movilización ciudadana "sin precedentes", en la que se ha enfocado el estudio. El informe surge a partir de la pregunta: ¿Qué nuevas formas de voluntariado están surgiendo y como se articula en las emergencias climáticas?
Desde el CJE, se realizó una encuesta a más de 2.000 personas en España. Un 41,4% de la población encuestada ha participado en acciones de voluntariado vinculadas a emergencias, un porcentaje que aumenta entre la población de 25 a 29 años y la de 20 a 24. Este voluntariado es mayoritariamente puntual e informal, concentrado en periodos breves y canalizado a través de iniciativas propias o del entorno cercano. Además, seis de cada diez personas voluntarias han experimentado previamente una situación de emergencia climática.
Por otro lado, ha detallado el perfil de los voluntarios que participaron con mayor frecuencia, se trata de personas de entre 20 a 29 años, siendo mayor el grupo de 25 a 29, un número mayor de mujeres, con estudios superiores, de clase social media-alta o alta, trabajadores o estudiantes y vinculación con el voluntariado.
Por el contrario, el perfil de aquellos que no participan, "relacionadas a un carácter práctico" tiene un perfil de mayores de 35 años, generalmente hombres, de clase social media alta o alta y no participativo en asociaciones. El texto también detalla que las personas que no participan apelan a barreras prácticas como falta de tiempo, de recursos o el desconocimiento de cómo implicarse. Asimismo, también es reseñable que solo el 10% pertenece a alguna asociación y solo el 27% ha vivido previamente una emergencia climática.
La solidaridad y el apoyo a las personas afectadas sobresalen como el motivo principal para implicarse en el voluntariado de emergencias, pero también el compromiso ambiental o social adquiere el segundo puesto en el caso de la dana con un 27,8% y el tercero en el voluntariado en general con un 30,3%. Esto complementa el dato de que, con la percepción sobre la evolución futura de las emergencias en España, un 55,8% de la población considera que aumentarán, porcentaje que aumenta al 63% entre los participantes en la catástrofe.
La autora ha concluido que en los voluntarios asociados hay una mayor sensación de preparación ante una emergencia climática, "participar genera una mirada más informada sobre la complejidad de una emergencia" y ha añadido: "Lo que este informe nos muestra es que existe en España una base participativa sólida, con una tasa de participación alta entre jóvenes, a pesar de ser un voluntariado puntual que se activa en una emergencia, lo que realmente marca la diferencia es la experiencia previa, que es lo que explica mejor quien lo hace, como percibe lo que ocurre a su alrededor".
PARTICIPACIÓN JUVENIL Y SOLIDARIDAD COLECTIVA
La presidenta del Consejo de la Juventud de España, Andrea Henry, ha recordado la catástrofe: "En medio de este dolor, sucedió algo que muchos no esperaban y es que la juventud estuvo ahí, no como espectadora, se apoyó y se reorganizó".
En esta línea, ha subrayado que "llevamos años escuchando un relato sobre la juventud, que nos cansa profundamente, un relato que nos mide desde la duda y que nos define por lo que supuestamente no hacemos, que nos trata como un problema a resolver, siempre de futuro, como si nuestra generación fuera solo el paso hacia otra cosa y no una realidad con peso, con voz y con capacidad de actuar ahora. La dana rompió ese relato, no porque lo demostramos por primera vez, sino porque fue imposible ignorarlo".
Henry ha reivindicado la participación de la juventud durante la catástrofe y la solidaridad colectiva y ha criticado la "tardanza" de las instituciones ante la emergencia. Por ello, la valenciana ha recordado a los jóvenes voluntarios y asociaciones juveniles que ayudaron y participaron. "Esa imagen que tenemos en la cabeza de todos los que participaron lo dice todo sobre quien somos, sobre qué somos la juventud valenciana y sobre todo el movimiento asociativo juvenil valenciano", ha abundado.
Y ha añadido: "No venimos a pedir a las instituciones que confíen en nosotras, sino a recordar que merecemos un lugar en las decisiones que nos afectan, que la gobernanza climática no puede construirse al margen de la juventud, que organizar urgentemente no es solo reaccionar a lo que ya ha pasado, sino que es construir la sociedad que sepa afrontar lo que viene en el futuro".
Entre sus recomendaciones, el Consejo aconseja el fortalecimiento del asociacionismo y el voluntariado juvenil mediante el impulso del reconocimiento institucional de la educación no formal como herramienta clave de aprendizaje, y aumentando la financiación destinada a entidades juveniles y Consejos de la Juventud. "La administración pública debe sensibilizar y fomentar la participación juvenil en el voluntariado como herramienta de transformación social", ha expuesto Henry.