Esteban Arellano, portavoz del Sindicat d'Habitatge, junto a Guilia y Natàlia - EUROPA PRESS
VALÈNCIA, 6 Oct. (EUROPA PRESS) -
"Mi madre vendió la casa conmigo dentro, no me ha dado ningún tipo de opción ni ha pensado en mí en ningún momento", ha manifestado Giulia, una de las dos vecinas del barrio de Montolivet, en València, que, junto a su pareja Natàlia, han compartido junto a los medios su testimonio como persona en peligro de ser desahuciada por dos grandes propietarios.
El encuentro de este martes en la acampada por una vivienda digna de la Plaza del Ayuntamiento, se ha organizado de la mano del Sindicat d'Habitatge de València, a quienes las afectadas han agradecido por no dejarlas solas en "ningún momento".
La situación se originó cuando la madre de Giulia decidió vender el inmueble "a dos compradores independientes con más de 60 propiedades". El próximo jueves iban a ser desahuciadas de su vivienda cuando a última hora de la semana pasada, un recurso --el segundo en el proceso de desahucio de las afectadas-- interpuesto a través de su abogada y amparado en los reales decretos de vivienda aprobados este martes por el Consejo de Ministros, logró suspender "temporalmente" el lanzamiento.
No obstante, ha adevrtido que la cuestión es "compleja" y que continúa "a la espera" de una "alternativa" que, según ha dicho, depende de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de València. Asimismo, las afectadas han denunciado que los compradores disponen de recursos económicos: "Son ricos, tienen dinero, podrían habernos ayudado y no lo han hecho. En ningún momento, ni a mí ni a nadie".
Ante la pregunta sobre si disponen de alguna alternativa habitacional, han lamentado: "Tenemos animales, tenemos todas nuestras pertenencias de tantos años y no tenemos a dónde ir".
VIOLENCIA DE GÉNERO
Giulia además ha detallado el trasfondo personal que ha motivado la situación. Se quedó con su madre hasta que comenzó una relación con una persona que la maltrató "psicológica y económicamente". "Yo recibí abuso sexual por parte de él. Cuando lo denuncié, ella --mi madre-- se sintió traicionada y me intentó desalojar", ha declarado. Sobre su entorno, ha afirmado que el resto de su familia le ha "dado la espalda": "No han querido escucharme ni saben lo que ha pasado en mi casa".
Ante la negativa a abandonar su vivienda, ha aseverado que su madre, cuando vio que resistía, la vendió con ella dentro. A pesar de todo, Giulia ha recalcado: "Quiero que se tenga empatía con mi madre, también es víctima de esta situación", de manera que señala que "esto es lo que también les sucede a las víctimas de violencia de género".
Giulia ha subrayado que comparte su testimonio no tanto por ellas, sino "por toda la gente que está sufriendo la misma situación". La "presión" y la "incertidumbre" han provocado secuelas psicológicas y emocionales en ella: "No estoy bien, está mi ansiedad y mi estado psicológico, que ahora mismo no es bueno. Estoy desempleada y necesito apoyo, que me ayuden, por favor. Es lo único que pido".
"SITUACIÓN CRÍTICA"
En representación del Sindicat d'Habitatge, Esteban Arellano ha explicado que la organización interviene para apoyar a "todas las compañeras que se encuentran en una situación crítica". Arellano ha advertido sobre este tipo de compradores: "Lo que hace esta gente es encontrar situaciones vulnerables", siendo "capaces de llevar hacia adelante el proceso judicial" y aplicando dinámicas en las que "lo que hacen es presionar hasta que no pueden más".
Desde la plataforma han señalado que la estrategia combina una organización de resistencia jurídica --que ya ha conseguido frenar temporalmente el desahucio-- con la denuncia pública, de manera que insiste en que "movilizarnos y presionar es lo que demuestra que funciona" porque "hablamos de la vida de las personas".