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MADRID 28 Oct. (EUROPA PRESS) -
El 20% de los consumidores mayores de 55 años, conocidos como 'silver consumers', considera que las marcas no tienen en cuenta sus necesidades, mientras que el 42% cree que el trato que recibe esta bien, pero hay aspectos mejorables, según un estudio publicado por KPMG en colaboración con Appinio.
El estudio, que analiza los hábitos y las necesidades de consumo de las personas de entre 55 y 99 años, apunta a que las empresas siguen tratando a este segmento como un grupo homogéneo, pese a que presenta perfiles, prioridades y comportamientos diferenciados.
En este sentido, el socio responsable de consumo y retail de KPMG en es España, Enrique Porta, ha defendido que las compañías deben adaptar sus productos, servicios y estrategias comerciales a las necesidades específicas de estos consumidores.
Entre sus principales demandas figuran una oferta más adaptada a sus necesidades, una atención humana y cercana, procesos de compra y contratación sencillos y una mayor presencia de personas de su edad en la publicidad.
El bienestar y el cuidado personal figura entre las principales prioridades de gasto de estos consumidores, junto con los viajes, el ahorro y las experiencias de ocio. Asimismo, el apoyo a familiares y la mejora de la vivienda son ámbitos relevantes para este segmento de población.
El informe identifica cinco perfiles dentro de la población 'silver': los limitados, condicionados por restricciones económicas o físicas; los hedonistas, centrados en disfrutar de esta etapa; los inspirados, interesados en emprender proyectos personales o profesionales; los tranquilos, que buscan estabilidad, y los precavidos, que priorizan la salud y la autonomía.
Porta ha señalado que estos perfiles pueden cambiar con el tiempo y que las necesidades evolucionan según la edad y las circunstancias personales. Por ello, han incidido en que las empresas deben abandonar las estrategias generalistas y desarrollar propuestas de valor más específicas.
En el turismo, el estudio señala que, a la hora de planificar un viaje, el 63% de los consumidores 'silver' prioriza la relación calidad-precio. Aspectos como la calidad del alojamiento o la seguiridad también son relevantes a la hora de elegir un destino.
En cuanto a frecuencia, el 37% de los consumidores jubilados viaja con mayor frecuencia que cuanda trabaja, mientras que el 62% de los consumidores sénior que aún trabajan prevé viajar con más frecuencia cuando se jubile. La adopción tecnológica es otro de los aspectos destacados del informe. El 58% de los encuestados utiliza herramientas de inteligencia artificial, ya sea de forma habitual u ocasional, principalmente para resolver dudas, obtener recomendaciones, buscar información sobre productos y comparar opciones.
No obstante, el uso de la inteligencia artificial para decisiones financieras y de inversión es menor y se sitúa en el 12%, según los datos expuestos.
El informe también pone el foco en las oportunidades que presenta la economía 'silver' para la banca, la gestión patrimonial y los seguros. La mayor esperanza de vida obliga a replantear los servicios financieros dirigidos a un colectivo que puede afrontar entre 20 y 25 años de vida tras la jubilación.
INMUEBLE EN PROPIEDAD
En este ámbito, el 79% de los encuestados dispone de al menos un inmueble en propiedad, mientras que el 48% se plantea venderlo por completo para generar liquidez, según los datos presentados.
Asimismo, la socia responsable del sector de gestión de activos de KPMG en España, Pilar Galán, ha señalado que la elevada preferencia por mantener el dinero disponible responde, principalmente, a la necesidad de poder utilizarlo cuando surjan imprevistos, y no únicamente a una falta de conocimientos financieros.
Por ello, Galán ha defendido que las entidades deben pasar de centrarse en vender productos a ofrecer soluciones que permitan gestionar el patrimonio a lo largo de esta etapa.
La dependencia y la prevención de los problemas de salud también figuran entre los retos del sector asegurador, ante una longevidad creciente que no siempre va acompañada de una mejor calidad de vida.
En este contexto, el estudio advierte de la necesidad de planificar con antelación los cuidados y de mejorar la coordinación para prestar estos servicios.