Gregotechno este domingo en El Cornato de Bielsa. - DPH
BIELSA (HUESCA), 24 (EUROPA PRESS)
El cartel del penúltimo fin de semana de agosto del VI SoNna Huesca lo cierran este domingo los catalanes Gregotechno con un concierto matutino muy especial en El Cornato de Bielsa (Huesca).
Gregotechno expondrán a las 12.00 horas su fusión de canto gregoriano y electrónica en el mágico paraje altoaragonés, escenario habitual del Festival. Los catalanes fusionan los modos sagrados del canto gregoriano con la energía de la música electrónica. Con base en Barcelona, el proyecto combina elementos multisensoriales en una experiencia trascendente y festiva que crea puentes entre pasado y futuro, sonido y cuerpo.
Esta trascendencia festiva actúa como punto de encuentro, uniendo la repetición de los modos gregorianos y los pulsos cíclicos de la música electrónica.
Su investigación comenzó en otoño de 2022, y la producción, en la primavera de 2023, como una propuesta musical, escénica y audiovisual.
Gregotechno es un esfuerzo colectivo entre Marc Vilajuana (voz, percusión), Alejandro Narés (DJ, teclado) y Xavier Arqué (producción, tour manager y micro visuales).
En 2024, el proyecto culminó a finales de año con el lanzamiento de su primer álbum y el estreno del directo La liturgia del cos. A pesar de ser un proyecto reciente, Gregotechno cuenta con miles de oyentes en todo el mundo en poco más de un año de publicación de música.
Antes, este mismo sábado por la tarde --19.30 horas-- en el Los Llanos de Planduviar, en Broto (Huesca) la formación Maruja Limón, que sustituye a Los Morochos, asegura fiesta y baile. Este sexteto femenino residente en Barcelona muestra una música vitalista que oscila entre el flamenco, el pop y los ritmos latinos.
La banda se formó a finales de 2014 con la intención de experimentar a través de las inquietudes de cada una de ellas. Las seis son compositoras y arreglistas de sus propios temas, algo que se refleja en la frescura y cercanía que transmiten en sus directos. 'Te como la cara' es el nuevo trabajo de la banda, dividido en dos EP: 'Te como la cara (A)', lanzado en marzo de 2024, y 'Te como la cara (B)', publicado en octubre pasado.
Se trata de un recorrido por la geografía de la rumba catalana, flamenca, quinqui, mestiza y latina, en una encrucijada de sonidos experimentales, electrónicos y orgánicos.
Maruja Limón se ha subido a los escenarios de festivales internacionales en lugares como Turquía, Marruecos y Estados Unidos, algo que les valió una nominación a los Premios ARC 2024 en la categoría de Mejor Gira Internacional.
El sexteto arranca 2025 con su primera gira por Estados Unidos, que las ha llevado a ciudades como Nueva York, Washington y Filadelfia. Las catalanas continuarán su tour por Madrid, Barcelona, París y otros destinos.
FUSIÓN FRANCOJAPONESA EN LINÁS DE BROTO (HUESCA)
La nipona residente en París, Maïa Barouh, y el acordeonista francés Fixi, conquistaron este viernes el corazón artístico del público reunido en los jardines de la iglesia de San Miguel de Linás de Broto.
La fusión de la música ancestral japonesa y el clásico acordeón francés deslumbró ayer en el primer concierto de la gira del SoNna Huesca por la Comarca de Sobrarbe.
Hija del autor, compositor e intérprete francés Pierre Barouh (autor de temas históricos como La biciclette, que cantó Yves Montand) y de la artista japonesa Atsuko Ushioda, Maïa, nacida en Tokio en 1983, pasó su infancia entre los dos países de sus padres y eso ha marcado su irrupción y evolución artística, tal y como se pudo ver este viernes en la iglesia de San Miguel de Linás de Broto.
Llegó a la música de manera muy precoz y eligió la flauta travesera, un instrumento quizás a medio camino entre esos dos mundos, para convertirse rápidamente en una virtuosa. Sus primeros éxitos fueron en Japón porque hasta 2014 era una desconocida en Europa.
Para el público del SoNna Huesca, que una vez más llenó el aforo previsto, Maïa Barouh era también una auténtica desconocida. Pero esa sensación duró muy poco. Comenzó su concierto saliendo de entre el público con un pandero y en seguida conectó con él gracias a su saber estar escénico y a su simpatía natural. Acompañada de otro virtuoso, en este caso del acordeón diatónico, como Fixi, juntos caminaron sobre el alambre musical que supone la fusión entre la tradición musical japonesa y el jazz o la música clásica europea.
La japonesa residente en París repasó su último álbum, Aïda, y cantó en francés y japonés, además de dejar delicados paisajes sonoros con su flauta. La simbiosis con el acordeón --tan francés, tan marsellés, tan europeo-- fue total y así lo entendió el público, que aplaudió a rabiar todas y cada una de sus entregas.
En una tarde apacible y de aire limpio, aunque con alguna nube amenazadora, el concierto fue una delicia tanto por el quién, como por el cómo y el dónde. Bajo las moles de Tendeñera y Otal, el aire trajo notas del otro lado de las montañas y voces y arreglos exóticos que lograron enganchar al público.